miércoles, 26 de octubre de 2011

Un español ligando en Suecia – compitiendo con los suecos


Cuando un español llega a Suecia, una de las primeras preguntas que se hace es ¿aquí como se liga, compitiendo con el producto nacional? Aquí van algunas indicaciones sobre los puntos fuertes y los puntos débiles que un español cualquiera tendrá en este país, para que sepas qué cualidades explotar y qué cualidades necesitas mejorar para triunfar en la Stockholm’s Nightlife.

A tu favor jugarán:
  • La apariencia. Afrontémoslo: lo exótico gusta. En españa las suecas, altas, rubias, blanquísimas y despampanantes, han sido objeto de deseo desde los años 60 y las películas del destape. Si en España gusta el tipo nórdico, allí gusta el mediterráneo. Pelo oscuro, ojos oscuros, piel más tostada, pelo en pecho (sin pasarse, claro)… Muchos suecos se han vuelto demasiado metrosexuales, y las suecas se desviven por un “macho ibérico” :D
  • El idioma. Si estás con más españoles, seguro que hablas en español (es lo que hacemos, somos así). Eso implica que hablarás más alto (sí, hablamos a voces) y la gente se dará cuenta de que eres español. La cultura española tiene buena prensa en los países escandinavos, así que al menos tendrás garantizada la atención del sexo opuesto y una buena cantidad de temas de conversación, como por ejemplo por qué te niegas a preparar sangría en un país como Suecia.
  • El acento. Si tu nivel de inglés es aceptable, lo más probable es que aún así conserves un ligero acento español, muy reconocible cuando todo el mundo en el país habla inglés con un acento determinado y distinto al tuyo. Como indico en el puto anterior, lo exótico gusta..
  • El alcohol. Las bebidas alcohólicas forman parte de la cultura española, por lo que un español está acostumbrado a beber socialmente. Un español bebe para socializar, entre amigos, para pasárselo bien. Por el contrario, un sueco bebe para emborracharse. Punto. Probablemente es un remanente cultural de principios del siglo XX, cuando las empresas suecas pagaban a sus empleados con dinero y con vodka.
  • La sociabilidad y caballerosidad. En general los suecos son más bien fríos y pasotas, y esto se refleja en las relaciones con el sexo opuesto. La caballerosidad brilla por su ausencia: no sujetan las puertas, no invitan a sus citas a cenar, no tienen gestos con su pareja… Aunque las suecas tengan fama de independientes y feministas, no quiere decir que no aprecien un gesto de caballerosidad de vez en cuando ni que no les guste que les traten bien.

En contra vas a tener:
  • El idioma sueco. Aunque el idioma español guste, las suecas en general no hablan español más allá de “una servesa por faguor”. Algunas no hablan inglés súper bien. Por supuesto se sienten mucho más cómodas y seguras hablando su lengua materna, por lo que no hablar sueco limitará un poco tus opciones: cuando no hablen directamente contigo, las suecas pasarán automáticamente a su idioma, con lo que no te enterarás ni del NO-DO y te será difícil seguir el hilo de las conversaciones.
  • El físico. Vale, los suecos son demasiado metrosexuales. Pero siguen siendo suecos. Eso quiere decir que serán rubios, altos, atléticos y en el caso de estocolmo unos fanáticos del gimnasio y el ejercicio. El tema de la altura es especialmente preocupante: en general una mujer prefiere a hombres más altos que ella, y como las suecas no son precisamente bajitas puede que esto nos limite las opciones.
  • La cultura del ligue. En España nos hemos acostumbrado a invertir mucho tiempo y esfuerzo para conseguir a la mujer que queremos, porque nos lo ponen difícil. Hay que estar días “a pico y pala” e ir poco a poco, diseñando la estrategia con precaución. En Suecia es totalmente distinto y mucho más aleatorio. Te acercas, hablas, le invitas a una ronda, te invita a otra ronda y después de un rato ya lo tienes hecho. Un español tarda en acostumbrarse, las primeras veces piensas “un momento, esto es demasiado fácil… aquí hay gato encerrado”. Años y años de condicionamiento jugarán en tu contra, y tu instinto se volverá en tu contra en muchas situaciones.

Resumiendo: si eres extranjero (español), atento y sabes hablar con las mujeres ya partes con ventaja. ¡No la desaproveches!

lunes, 24 de octubre de 2011

La vivienda en Estocolmo: pesadilla sin fin (vivienda de alquiler)


Como ya expliqué en el post sobre las penalidades de conseguir una vivienda libre enEstocolmo, el mercado de la vivienda se enfrenta a varios retos: una limitación artificial de la oferta, un control de precios absoluto por parte de las autoridades y un sistema público de adjudicación de pisos con graves errores de concepto que parece diseñado para evitar que los extranjeros puedan comprar una vivienda. Todo este caos provoca un efecto contagio en la vivienda de alquiler y da lugar a situaciones dantescas. Las dificultades para conseguir una vivienda en alquiler son los siguientes:

Punto 1: Estructura de timo piramidal. Los propietarios de una vivienda tienen derecho a alquilar su vivienda, un lease agreement, por períodos de hasta un año, con posibilidad de renovación. Estos alquileres están muy regulados por las autoridades, con el precio del metro cuadrado fijado de antemano dependiendo de la zona y el estado de la vivienda. Esto se debe a que los precios de la vivienda están incluídos en el cálculo de la inflación (no como en España), por lo que una variación de un 10% anual en el precio de la vivienda (lo hemos vivido en España, puede ocurrir) implicaría tal vez una inflación de un 5% interanual. Una burrada, vamos. Conseguir estos alquileres es muy complicado y suele requerir una extensa red social que te garantice contactar con la gente adecuada y buenas referencias. Lo habitual es tener que conformarse con un arrendamiento de segunda mano, un sublease agreement. En este caso es el alquilado quien pone la vivienda en alquiler, esquivando las limitaciones previamente indicadas y cobrando lo que le de la gana, habitualmente el precio normal por transferencia y el resto mensualmente en forma de dinero negro. Lo que me lleva al punto 2.

Punto 2: El mercado negro es la norma. Los arrendatarios de vivienda saben el chollo que tienen entre manos, y muchas veces buscan estrategemas para sacarse una buena pasta a costa de los indefensos mortales que tienen que encontrar un sitio donde vivir, aprovechándose por tanto de este sellers’ market que las autoridades han creado. La comunidad de propietarios de cada bloque de viviendas controla tanto los arrendamientos como los subarrendamientos, garantizándose el derecho de veto si los futuros inquilinos no son de su agrado o si las condiciones del contrato no cumplen determinados estándares. Todo esto está muy bien, pero sólo consigue que sobre el papel el contrato parezca normal. Fuera del mismo queda el sobreprecio real que estas rapaces cobran, en muchos casos haciendo que la mensualidad en negro iguale al precio pactado. Si firmas 4000 SEK en el contrato, puede que cada mes tengas que soltar otras 3000 SEK en negro. Evidentemente puedes ir a juicio, y te devolverán el dinero, pero eso requiere tiempo que no tienes. Además, en el fondo sabes que si estuvieras en su pellejo a lo mejor hacías lo mismo: aprovecharte de un sistema que hace aguas por todas partes.

Punto 3: Eres estudiante y extranjero? Buena suerte, chaval. Afrontémoslo, a los suecos les ponen las colas. Hacen colas para todo. Si el sistema de adjudicación de vivienda se basa en una cola, el de alquiler de habitaciones en residencias universitarias, controlado por el Stiftelsen Stockholms StudentBostäder (SSSB), no iba a ser menos. Por supuesto, los residentes en Estocolmo parten con ventaja. Mucha ventaja. El mecanismo para obtener un apartamento en alquiler es sencillo: por cada día que estés dado de alta en el SSSB ganas un punto, y cuando salen apartamentos a “subasta” se lo lleva el que más puntos tenga de entre todos los solicitantes. Como los residentes en Estocolmo pueden apuntarse desde que cumplen los 16 años y tú normalmente sabrás que vas a estudiar en Suecia con 6 meses de antelación como mucho, en la cola tus rivales tendrán casi 800 puntos cuando tu apenas llegas a los 200. ¿El resultado? Que para cuando puedas tener opciones reales de conseguir una habitación o apartamento por este sistema ya te habrás graduado.¿Que exagero? Echa un vistazo a mi experiencia personal.

Si tienes pensado estudiar en Estocolmo o vas a mudarte a Estocolmo por cualquier otra razón y estás empezando a buscar alojamiento, good luck with that.


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sábado, 22 de octubre de 2011

La vivienda en Estocolmo: pesadilla sin fin (vivienda libre)


No. No exagero. Encontrar piso en Suecia en general y en Estocolmo en particular es de locos. Y el que no se lo crea, que eche un vistazo al post anterior donde relato mi experiencia personal. Voy a intentar describir cómo funciona el sistema sueco, los problemas que tiene y las consecuencias de un exceso regulatorio. Como me quedaría un post my largo, empezaré por comentar la situación de la vivienda libre en Suecia, y en el siguiente post hablaré de la vivienda de alquiler.

Punto 1: Un sistema de lista de espera anticuado
La mentalidad sueca lagom (la cantidad exacta, justo lo necesario) está en todas partes, incluso para planificar las necesidades de vivienda de la población. En Suecia funciona un sistema basado en listas de espera que, en un mundo ideal, funcionaría como un reloj y otorgaría a todas las personas las mismas oportunidades para vivir en cualquier área de una ciudad ya que sólo influye el tiempo de espera en la cola. Este sistema permite que cualquier persona con un personnummer pueda acceder a una vivienda, y además actúa como limitador del precio de la vivienda libre y regulador de la oferta de pisos existente. En teoría es un sistema genial, pero el mundo real dista mucho de ser ideal y perfecto, lo que ha desembocado en un paulativo deterioro de las condiciones de acceso a la vivienda.

Este sistema tan igualitario tiene la pega de que cualquier persona viva con un personnummer puede entrar en la lista. Eso inclue a recién nacidos. Los suecos no tardaron en darse cuenta del truco, de manera que para garantizar a sus hijos la posibilidad de elegir el apartamento que les diera la gana les apuntaron en la lista de espera nada más nacer. Como hay una cola por ciudad, el sistema hace que cualquier persona que quiera mudarse a Estocolmo, sea sueco o extranjero, tiene que competir por una vivienda libre con personas que les sacan 15 años de ventaja en la cola. Conclusión: si eres extranjero olvídate de conseguir una vivienda bien situada en Estoclmo a través del sistema público de listas de espera. Recientemente se ha modificado el sistema limitando la edad para apuntarse a las listas de espera a 16 años, pero como la medida no tiene carácter retroactivo probablemente la situación no cambie en los próximos 15 años.

Punto 2: escasez endémica vivienda
El sistema de listas de espera se ha encontrado con su peor enemigo: una oferta muy inferior a la demanda. Por vaya usted a saber qué motivo los genios que planificaron el crecimiento de las ciudades importantes como Estocolmo se quedaron bastante cortos, lo que ha resultado en un deterioro progresivo del mercado de vivienda libre. La planificación demográfica ha hecho aguas, hasta el punto de que hoy en día es imposible acceder a una vivienda libre el las zonas más céntricas de la ciudad porque la lista de espera se ha disparado por encima de los ¡diez años!

Además ha habido una muy mala planificación urbanística: las autoridades suecas han ignorado año tras año que los ciudadanos prefieren vivir en el centro o lo más cerca del centro posible. Y si no es posible, en zonas muy bien comunicadas con el centro (cercanas a una estación de metro) que al menos tenga establecimientos que cubran las necesidades básicas (supermercados, algún bar, farmacias, bancos…) El resultado es que muchas veces se construye en áreas mal comunicadas y alejadas del centro de la ciudad carentes de estas tiendas y sin servicios considerados básicos, donde evidentemente nadie quiere irse a vivir por el esfuerzo que supone ir y volver todos los días a trabajar. El error fatal del gobierno fue no tener en cuenta las necesidades reales de vivienda de la población ni sus preferencias.

Por si fuera poco parece que la legislación es muy restrictiva. La altura máxima de un edificio en la mayor parte de la ciudad parece ser de cinco alturas más buhardilla. Esta limitación es un disparate para la capital de cualquier país, y evidentemente introduce una limitación adicional a la disponibilidad de vivienda y a la capacidad de ajuste de oferta y demanda.

Punto 3: la oferta privada de vivienda es casi inexistente
Sí, hay edificios de viviendas que se construyen fuera del sistema público de listas de espera, que funcionan de forma parecida a los condos americanos. Pero escasean. Esta escasez hace que los condos sean un artículo de lujo, por lo que para tener siquiera la opción de competir por una de estas viviendas es necesario tener buenos contactos y alguien que te “enchufe”. Otra limitación para extranjeros, ya que si acabas de llegar a una ciudad en un país distinto al tuyo tu red de contactos sociales y profesionales será muy limitada.

Punto 4: el sistema sueco funciona en contra de los extranjeros
Con esto no quiero decir que el sistema sueco sea xenófobo, simplemente introduce barreras adicionales a cualquier extranjero. La seguridad social sueca permite a una persona consultar los datos fiscales de cualquier individuo o empresa con un personnummer. Este detalle que incrementa la transparencia imposibilita que un sueco pueda adquirir una vivienda por encima de sus posibilidades, o que se la de con queso a un casero. Los extranjeros no pueden aportar tanta información, por lo que partimos en desventaja: el dueño de un condo tendrá que creer nuestra palabra de que tenemos medios para vivir en ese apartamento, mientras que si el solicitante es sueco en dos minutos podrá comprobar que toda la información proporcionada es verídica. Muchas personas pueden confundir esta situación con racismo; no lo es. Se limitan a apostar por lo seguro y a evitar sorpresas indeseadas.

Hasta aquí la explicación sobre el mecanismo de adquisición de una vivienda en propiedad. En el siguiente post, hablaré de la vivienda de alquiler haciendo especial hincapié en el mercado negro que ha surgido como respuesta a la caótica situación de la vivienda en Estocolmo.


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jueves, 20 de octubre de 2011

La situación de la vivienda en Estocolmo: mi experiencia

El 20 de agosto de 2009 llegué a Estocolmo listo para comenzar mi máster de dos años en la Stockholm School of Economics. Llegué casi con lo puesto, sin un sitio donde vivir, desalentado por la abundancia de scams y timos en la red que me llevaron a desistir de buscar piso desde el extranjero. Con sorpresa descubrí que la situación no mejora demasiado: no hay timos pero sí una escasez galopante de oferta de vivienda libre y de alquiler. El resultado es que cualquier extranjero irá dando bandazos de una vivienda a otra a menos que sea tremendamente afortunado. En el próximo post explicaré por qué la situación actual es tan grave, pero antes relataré mi experiencia personal:
  • Diversos hoteles/hostales cerca de la universidad (20/08/2009 – 05/09/2009)
    En estos quince días fui rebotando entre 3 hoteles mientras empezaban las clases, buscaba alojamiento y hacía todo el papeleo (universidad, bancos, etc). Fue una wake-up-call que me hizo ver que mi prioridad era encontrar algo a corto plazo, lo que fuera, por el precio que fuese.
  • Apartamento de 40 m2 en Kungsholmen (5/09/2009 – 15/102009)
    Así es cómo encontré un apartamento en blocket.se, una web estilo segundamano.es que aquí se utiliza muchísimo y para todo. El apartamento estaba cerca de la estación de metro Thoridsplan, en la isla de Kungsholmen, y costaba 8000 SEK/mes. Solo estaba en alquiler un mes y poco, justo lo que necesitaba para comprar algo de tiempo, asentarme en un sitio más o menos permanente (sí, 40 días en mi situación me parecía permanente). Este mes y poco me ayudó a quitarme de encima el estrés por encontrar alojamiento y poder centrarme en la universidad.
  • Apartamento de estudiantes de 25 m2 en Bergshamra (15/10/2009 – 15/01/2010)
    Mirando en el foro de la asociación de estudiantes de la universidad, encontré un apartamento que alquilaba otro estudiante. El apartamento estaba situado en el complejo estudiantil de Kungshamra, cerca de la parada de metro de Bergshamra, y estaba muy poco amueblado. Vamos, que encima tuve que ir a IKEA a comprar algún mueble que otro. Esta vez aprendí que no te puedes creer lo que te diga nadie si no te lo pone por escrito, porque en teoría podría quedarme un tiempo prolongado porque seguro que ella encontraba algo donde vivir con unas amigas. Al final, con justo un mes de antelación me dijo que me tendría que ir a principios de enero (tal y como ponía en el contrato, pero es una cabronada esperar al último día de plazo para comunicar algo así). 4000 SEK/mes me costó, por cierto.
  • Apartamento de estudiantes de 40 m2 en Ostermalm (15/01/2010 – 15/04/2010)
    Afortunadamente, y gracias a mi perseverancia (conectarme a blocket.se, el foro de la asociación de estudiantes, etc cada vez que podía) fui el primero en responder a otro anuncio de la asociación de estudiantes de la universidad, de un estudiante que se iba de intercambio a Japón y quería alquilar su piso por 3 meses y medio. Tres meses suena a poco, pero en mi caso era una garantía ya que sabría con exactitud cuándo irme del piso. El piso estaba situado en la residencia Mjölner, cerca de la parada de metro de Stadion. 5500 SEK/mes era un poco caro, pero no estaba como para ponerme a negociar precios.
  • Apartamento de 45m2 de la Stockholm School of Economics (15/04/201 – 1/07/2011)
    Dar la brasa funciona. Así es cómo conseguí este apartamento. La encargada de alojar a estudiantes de la Stockholm School of Economics (trabajo arduo e ingrato, porque hay más estudiantes que viviendas, lo sabes, no puedes hacer nada para evitarlo y además tienes que escuchar experiencias personales un poco duras) envió un correo
    con un apartamento de la universidad que iba a quedar libre a cinco estudiantes que llevábamos pidiendo a gritos que la universidad nos alojara desde agosto. Yo vi el correo a los 5 minutos de ser mandado, respondí al instante y me llevé el gato al agua. Un apartamento muy céntrico, en la isla de Kungsholmen cerca de la parada de metro Radhuset, por “sólo” 6000 SEK/mes. Las ventajas de trabajar y estudiar al mismo tiempo es que me lo podía permitir. (nota: a lo mejor dedico otro post a hablar de la visita que me hicieron 6 amigos, subsistiendo una semana en 45m2 con un cuarto de baño)
  • Residencia de estudiantes en Bergshamra (1/07/2011 – 1/10/2011)
    Lo malo de graduarme es que no podía quedarme en el apartamento por más tiempo, así que tuve que buscar una solución temporal. Así es como terminé en el apartamento que un compañero del máster tenía en Kungshamra. 3000 SEK/mes, pudiendo quedarme hasta diciembre como máximo y pudiendo rescindir el contrato (por mi parte) con un mes de antelación ¡Justo lo que necesitaba!
  • Apartamento de 25 m2 en Bagarmossen (1/10/2011 – 30/04/2012)
    ¿3600 SEK/mes por un apartamento situado a menos de 100 metros de la parada de metro Bagarmossen, y el piso recomendado por un amigo? ¡Un chollo! ¿Qué puedo estar siete meses viviendo en el mismo sitio?¡Una maravilla! Acabo de mudarme, así que fingers crossed y a ver si todo sale bien.
Como podéis observar, si dejo a un lado a los hoteles he vivido en cinco apartamentos distintos a lo largo de 25 meses. He tenido que cambiar de apartamento una media de una vez cada cinco meses, ahora me acabo de mudar otra vez, y quién sabe cuántas veces más tendré que mudarme en un futuro. Lo duro de esta situación es que yo no soy una excepción, sino la norma, y dentro de lo que cabe puedo incluso considerarme afortumado.

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lunes, 17 de octubre de 2011

Estocolmo: una relación de amor/odio

Después de llevar más de dos años viviendo en Estocolmo, creo que ha llegado la hora de mirar hacia atrás y enumerar las ventajas e inconvenientes de vivir en esta ciudad, por qué a veces me parece la mejor ciudad del mundo y por qué a veces se me llevan los demonios. Aquí van algunas de ellas:

Ventajas:
  • Los conductores respetan a los peatones. Viniendo de España llama poderosamente la atención que la gente se aventure a cruzar un paso de cebra casi sin mirar; en España tendrías que mirar, volver a mirar y cruzar a toda leche porque en cualquier momento puede aparecer un kamikaze de la nada, de esos que se pasan la seguridad vial por el forro. Aquí hay veces que los coches se paran incluso si ven que quieres cruzar la calle por las buenas, sin que haya un paso de peatones cerca. Además, casi no tocan el claxon.
  • Los “afterwork”. Casi todos los días puedes encontrar una buena excusa para salir a tomar algo con algún amigo.
  • El transporte público funciona de maravilla. Si vives a 5 minutos de cualquier estación de metro, tienes el centro de la ciudad a un paso. Por si fuera poco, hay multitud de líneas de autobuses que te llevarán donde necesites en un santiamén.
  • El horario europeo. A pesar de ser español, soy una “morning person”, por lo que me encanta que se trabaje de 8.00 a 17.00. Te levantas pronto, sí... pero te queda toda la tarde para hacer lo que quieras.
  • El verano. Los escasos dos meses de verano son una delicia en Estocolmo. Todo el mundo está alegre, las calles se llenan de gente y la ciudad rebosa de vida.
  • Hay trabajo para todos! O casi. La tasa de desempleo en Suecia baja del 7%, y probablemente en Estocolmo se alcance el pleno empleo. Puede que no trabajes de lo que te gusta, pero sabes que no te morirás de hambre
  • La oferta de ocio. En Estocolmo encontrarás un plan sin importar qué te guste hacer. Si te gusta salir de marcha por sitios pijos, si te gusta la música más alternativa, si te encanta el deporte de invierno, si prefieres un plan tranquilo en un bar, si quieres ir a un concierto, si disfrutas haciendo deporte... en Estocolmo tendrás todo eso y más.
Inconvenientes:
  • Tener que cambiar más veces de piso que de cepillo de dientes. La situación de la vivienda en Estocolmo es una vergüenza, y no tiene visos de mejorar.
  • Que toda comida española sea delicatessen. ¿Que tienes un antojo de jamón serrano vulgar y corriente? Pues prepárate a pagar 80 SEK por un paquete de 100 gramos. Esto se extiende a otros embutidos, a cualquier queso y en general a cualquier plato que pueda pasar por Español. Por supuesto NI SE TE OCURRA ir a un “restaurante español de tapas” en Estocolmo. Te pillarías un cabreo importante.
  • Pagar 60 SEK (7.5 euros) por una pinta de cerveza o 120 SEK (15 euros) por un whisky con sprite. El monopolio del gobierno sueco sobre la venta y distribución de bebidas alcohólicas desemboca en este tipo de situaciones, como ya expliqué detenidamente en el post sobre el Systembolaget
  • Conducen pisando huevos. Supongo que es el precio que hay que pagar por poder cruzar los pasos de peatones sin temor a ser atropellado por un amante de la velocidad. Cuando coges el coche en Estocolmo, a veces te preguntas si el tuyo será el único equipado con acelerador.
  • La falta de luz en invierno. Tener 20 centímetros de nieve y temperaturas bajando a -25º C es un engorro, pero se soporta. Lo que duele es ver que los días se van haciendo más y más cortos y plantarte en diciembre con el sol poniéndose a las dos de la tarde. Así no te quedan ganas de hacer nada.
  • Ir al cine. En serio, 120 SEK por una entrada de cine?? Pero bueno!
  • El carácter distante del sueco medio. Es difícil entablar amistad, conversación o lo que sea con suecos, especialmente en invierno. Hay que estar preparados para llevar el peso de la conversación pero sin pasarse, porque muchas veces un carácter demasiado extrovertido les puede intimidar