Uno de los detalles en los que cualquier persona parece fijarse cuando viaja por el extranjero es en la cantidad y tipo de alcohol que se consume habitualmente. Por alguna razón nos gusta comparar la forma de beber de nuestro país con la forma de beber en otros países. Y lo cierto es que siempre da pie a conversaciones interesantes: que si nosotros bebemos más, que si vosotros bebéis mejor, que si lo llevamos en la sangre... yo no quería ser menos, así que después de unos cuantos años en Suecia voy a dar mi opinión: no, no beben más. Pero sí, sí se emborrachan más. Mucho más.
Para dar mi opinión razonada voy a apoyarme en un par de gráficas que encontré en una de esas páginas que se visitan habitualmente para desconectar, llenas de chorradas y entretenimientos varios: thechive.com. Casualmente hace un par de semanas publicaron un post con unos cuantos mapas del mundo que detallan cosas como, sí, bebida alcohólica más consumida por país y consumo medio de alcohol por habitante.
Hecho 1: Tipo de bebida más consumida
Como se puede ver en la primera imagen, en España se bebe principalmente cerveza. Parece mentira que no sea vino, ¿verdad? No tanto, en realidad. Todas esas cañas que nos bebemos una detrás de otra cada pesan! Por el contrario, en Suecia se bebe principalmente... vino. Increíble, pero cierto. En parte ocurre porque beber vino está considerado cool, pero también se hace porque como fríen a impuestos a las bebidas alcohólicas en función de su porcentaje de alcohol, beber vino es con mucha diferencia lo menos catastrófico para la economía personal de cada uno.
Hecho 2: Consumo de alcohol por año
En esta segunda imagen se aprecia que España y Suecia están en el mismo rango, entre 10 y 12.5 litros de alcohol por persona por año. Vamos, que lo que bebemos en cerveza ellos se lo beben en vino. Vale que le vino tiene más grados, pero tampoco es para echarse las manos a la cabeza. Y si empezamos a desglosar cuánto se bebe de cada cosa, seguro que terminamos muy parejos.
Entonces... ¿Qué les pasa a los pobre suecos?
El problema que existe en Suecia con la bebida tiene muchos ángulos, pero creo que puedo resumirlo todo en una simple comparación: en España bebemos para socializar, en Suecia beben para emborracharse. En España es tan normal beber en las comidas, con la familia, cuando se queda con un amigo... que terminamos bebiendo porque nos apetece. En Suecia entre que hace dos generaciones el 30% del sueldo se daba en vodka (¡toma ya!), que el estado restringe tremendamente la disponibilidad de alcohol y que los suecos suelen ser tímidos y necesitar un empujoncito para interactuar con otros seres vivos... tenemos un caldo de cultivo ideal para tener ciudadanos que no conciben beber como algo más, sino como aquello que les hará mejores, más molones, más fuertes, más guapos y más atrevidos.
(las chicas extranjeras no suelen pensar lo mismo a partir de las 3 de la mañana, cuando se les abalanzan suecos con más alcohol que valor a intentar ligar más borrachos que una cuba)
p.d.: ¿Y qué pasa en Russia? Echa un vistazo a los mapas y llévate las manos a la cabeza :)
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Mostrando entradas con la etiqueta vida cotidiana Estocolmo. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 18 de septiembre de 2013
sábado, 1 de diciembre de 2012
Ir al cine en Estocolmo
Una de las ventajas de vivir en una ciudad como Estocolmo es que la oferta de ocio es tremendamente amplia. La cantidad y variedad de bares y restaurantes es tremenda, pero se pueden hacer muchas otras cosas que no impliquen necesariamente comer o beber: ir al teatro, asistir a algún evento especial como los jueves en el SoFo, ir a un concierto o, cómo no, ver una película en el cine. Y aunque parezca mentira ir al cine en Suecia no es exactamente lo mismo que ir al cine en España. Me explico:
A los suecos les encanta ir al cine
Vale, puede que a los españoles también, pero desde luego no tanto. En España la industria cinematográfica está de capa caída, los cines no están súper llenos (por no decir que están bastante vacíos), muy poca gente tiene el hábito de ir al cine de forma habitual. En Suecia eso no es así: a la gente le pirra ir al cine, y lo hacen con una frecuencia mucho más alta que en España. Por ejemplo, yo en España iría al cine una o dos veces al año. En Suecia voy casi una vez al mes, y porque no quiero ir más. Me he llegado a preguntar si esto tendrá algo que ver con la forma de ser de los suecos: para un introvertido una actividad que le permita pasar dos horas con gente sin tener que hablar con ellos es simplemente perfecto.
Lo que se traduce en que hay un montón de cines en las ciudades
Hay cines “a cascoporro”. Casi todos pertenecen a la misma empresa que creo que controla más del 90% de las salas de Suecia. El estado general de los cines es muy bueno: limpios, con un personal muy atento, espaciosos, todo bien ordenadito…. Mi cine preferido es el que está frente a la Kunsthaus, en la salida de metro Hotorget. Tiene un montón de salas, la localización es súper céntrica para ir a cenar y/o a salir por la zona después, y como está al lado de T-Centralen le pilla de camino a todo el mundo.
Y eso a pesar del precio de las entradas
Ir al cine en Suecia es caro de narices. Una entrada normal cuesta unas 130 coronas, lo que al cambio son casi quince euros. O lo que es lo mismo: una cita para ver una peli romanticona con un par de refrescos y unas palomitas grandes sale por más de 40 euros.
Entradas que conviene reservar por internet
Como no compres las entradas por internet, la probabilidad de que consigas un sitio bueno para ver la peli que quieres es cero. En Suecia todo se puede hacer por internet, todo. Y como están mucho más avanzados que España en ese sentido todo el proceso de comprar las entradas por internet es mucho más razonable:
Si vas al cine en grupo (creo que yo jamás he ido sólo al cine) puedes aplicar la técnica del “divide y vencerás” para tardar casi nada en sacar las entradas y comprarte tus palomitas: sólo hace falta una persona para sacar las entradas, así que los demás pueden ir pidiendo las palomitas y la bebida (porque además te pican la entrada justo al acceder a la sala)
Sala donde disfrutarás de tu peli en V.O. con… subtítulos en sueco
Todas las películas que no son de dibujos animados o animación están en versión original, y de estas últimas casi todas. Los subtítulos son algo obligatorio porque muchos suecos no hablan inglés perfecto ni mucho menos y no pillan todo. Ah! Lo de versión original no es sólo con las pelis de Hollywood: si vas a ver una peli española, estará en español; si quieres ver una peli francesa, agárrate los machos porque seguramente esté en francés (subtitulada en sueco, eso sí). Mi experiencia más “traumática” fue ir a ver Malditos Bastardos: en la película original los ingleses y americanos hablan en inglés, los franceses en francés, y los alemanes en alemán. Tócate. Y con subtítulos en sueco, para facilitar la comprensión claro.
Eso sí, no tires tu entrada hasta que no salgas del cine
¿Por qué? Aparte del obvio “por si te la piden”, los baños del cine tienen un código. Sí señor, mear en un cine requiere introducir un código de cuatro dígitos para acceder al servicio, código que se encuentra escrito en tu entrada. Como estés a media película, te entren unas ganas de mear terribles, no tengas la entrada a mano y no haya nadie cerca de los lavabos tendrás que aliviarte en una papelera.
Como os decía, la experiencia de ver una película en Suecia es distinta (y bastante más cara) que en España. Espero que este post os sirva para que la primera vez que vayáis al cine en Suecia no os encontréis con alguna sorpresa desagradable.
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- Cómo ser sueco - Qué hacer para integrarse en Suecia
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A los suecos les encanta ir al cine
Vale, puede que a los españoles también, pero desde luego no tanto. En España la industria cinematográfica está de capa caída, los cines no están súper llenos (por no decir que están bastante vacíos), muy poca gente tiene el hábito de ir al cine de forma habitual. En Suecia eso no es así: a la gente le pirra ir al cine, y lo hacen con una frecuencia mucho más alta que en España. Por ejemplo, yo en España iría al cine una o dos veces al año. En Suecia voy casi una vez al mes, y porque no quiero ir más. Me he llegado a preguntar si esto tendrá algo que ver con la forma de ser de los suecos: para un introvertido una actividad que le permita pasar dos horas con gente sin tener que hablar con ellos es simplemente perfecto.
Lo que se traduce en que hay un montón de cines en las ciudades
Hay cines “a cascoporro”. Casi todos pertenecen a la misma empresa que creo que controla más del 90% de las salas de Suecia. El estado general de los cines es muy bueno: limpios, con un personal muy atento, espaciosos, todo bien ordenadito…. Mi cine preferido es el que está frente a la Kunsthaus, en la salida de metro Hotorget. Tiene un montón de salas, la localización es súper céntrica para ir a cenar y/o a salir por la zona después, y como está al lado de T-Centralen le pilla de camino a todo el mundo.
Y eso a pesar del precio de las entradas
Ir al cine en Suecia es caro de narices. Una entrada normal cuesta unas 130 coronas, lo que al cambio son casi quince euros. O lo que es lo mismo: una cita para ver una peli romanticona con un par de refrescos y unas palomitas grandes sale por más de 40 euros.
Entradas que conviene reservar por internet
Como no compres las entradas por internet, la probabilidad de que consigas un sitio bueno para ver la peli que quieres es cero. En Suecia todo se puede hacer por internet, todo. Y como están mucho más avanzados que España en ese sentido todo el proceso de comprar las entradas por internet es mucho más razonable:
- No tendrás que pagar un sobreprecio por comprar las entradas online. El precio es el que es.
- Puedes elegir entre pagar las entradas cuando las reservas o cuando las recojas en las máquinas expendedoras del cine.
- Puedes pagar de cualquier forma: por internet con tarjeta de crédito, a través de tu banca online, con tarjeta cuando recojas la entrada o en metálico en las expendedoras que hay en los cines.
Si vas al cine en grupo (creo que yo jamás he ido sólo al cine) puedes aplicar la técnica del “divide y vencerás” para tardar casi nada en sacar las entradas y comprarte tus palomitas: sólo hace falta una persona para sacar las entradas, así que los demás pueden ir pidiendo las palomitas y la bebida (porque además te pican la entrada justo al acceder a la sala)
Sala donde disfrutarás de tu peli en V.O. con… subtítulos en sueco
Todas las películas que no son de dibujos animados o animación están en versión original, y de estas últimas casi todas. Los subtítulos son algo obligatorio porque muchos suecos no hablan inglés perfecto ni mucho menos y no pillan todo. Ah! Lo de versión original no es sólo con las pelis de Hollywood: si vas a ver una peli española, estará en español; si quieres ver una peli francesa, agárrate los machos porque seguramente esté en francés (subtitulada en sueco, eso sí). Mi experiencia más “traumática” fue ir a ver Malditos Bastardos: en la película original los ingleses y americanos hablan en inglés, los franceses en francés, y los alemanes en alemán. Tócate. Y con subtítulos en sueco, para facilitar la comprensión claro.
Eso sí, no tires tu entrada hasta que no salgas del cine
¿Por qué? Aparte del obvio “por si te la piden”, los baños del cine tienen un código. Sí señor, mear en un cine requiere introducir un código de cuatro dígitos para acceder al servicio, código que se encuentra escrito en tu entrada. Como estés a media película, te entren unas ganas de mear terribles, no tengas la entrada a mano y no haya nadie cerca de los lavabos tendrás que aliviarte en una papelera.
Como os decía, la experiencia de ver una película en Suecia es distinta (y bastante más cara) que en España. Espero que este post os sirva para que la primera vez que vayáis al cine en Suecia no os encontréis con alguna sorpresa desagradable.
Si quieres leer algo relacionado:
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domingo, 11 de noviembre de 2012
Estilo de vida cheap-ass en Suecia - Viviendo "barato"
Como en todas partes, en Suecia la cultura del consumo ostentoso cuenta mucho entre algunas personas, pero no entre todas. Aunque los suecos no miran mucho el dinero y no les importa en general gastar, eso no es por alardear de pasta sino porque pueden. Me explico: aquí casi todos pertenecen a la clase media-alta y tienen ingresos muy decentes, por lo que cuando consumen no lo hacen para fardar. De cualquier modo Suecia es uno de los países más tolerantes donde he estado, y aquí no te mira nadie mal hagas lo que hagas, vistas como vistas, seas como seas, votes a quien votes o reces a quien reces.
Si quieres irte a vivir en Estocolmo y vivir gastando lo menos posible, aquí van una serie de consejos para llegar a fin de mes con unas coronas más en el bolsillo sin tener que hacer sacrificios:
Espero que hayáis encontrado mis consejos útiles. Ya sé que algunos parecen de Perogrullo, pero quería ser lo más exhaustivo posible.
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Si quieres irte a vivir en Estocolmo y vivir gastando lo menos posible, aquí van una serie de consejos para llegar a fin de mes con unas coronas más en el bolsillo sin tener que hacer sacrificios:
-
Comprar la fruta el sábado en los mercadillos justo antes de que cierren
Los mercadillos callejeros como el que hay en Hotorget tiran sus precios los sábados a última hora, y puedes comprar fruta para una semana a precios de risa. Como no se van a llevar nada y lo que sobre lo acabarán tirando, lo que tiran son los precios. Puedes encontrar chollos como 4x1 o incluso 5x1, además se “pican” entre ellos si ves que estás interesado en comprar algo. - Para comprar comida, Lidl, Lidl, Lidl
No hay color, el supermercado más barato con diferencia. Es verdad que los supermercados Lidl tienen un aspecto muy destartalado, pero los alimentos son de buena calidad. Yo casi siempre compro en Lidl, sobre todo fruta, verdura y congelados. Además tiene una sección con productos que están a punto de caducar con descuentos muy importantes. En el polo opuesto están los mini-súpermercados que son casi como un 7-11. Da igual si son ICA-nara o COOP-nara, se caracterizan por ser pequeñitos, tener pocas cosas y todo muy caro. - Alcohol… Systembolaget, no te queda otra
El alcohol cuesta lo que cuesta, y como es un monopolio no hay vuelta de hoja: en todas partes valdrá lo mismo. El plan más barato para beber/salir de fiesta será hacer preparty en casa a base de cerveza, vino de caja (la cerveza más barata) o alcohol traído de España, y luego ir a cualquier pub que no cobre entrada a una hora prudencial para evitar colas. Si tienes planeado ir a un pub que sí cobre entrada, trata de llegar antes de que empiecen a cobrar; ir temprano es una muy buena estrategia, aunque te obligas a salir de casa antes de lo que generalmente te gustaría. - Ropa? H&M
La ropa… casi diría que H&M es tirando a barato. En serio. Aquí son todos muy fashion y aunque vayan de hipser-“tirao” se dejan pasta. En Estocolmo por ejemplo seguramente no haya zona más cara para comprar ropa que el SoFo o South of Folkungsgatan, la parte más alternativa de la ciudad. Es verdad que en esa zona también hay tiendas de ropa de segunda mano, pero no sale tan barato como podríais pensar. - Friskis&Svettis para mantenerse en forma
Del gimnasio caro (SATS) al barato (Friskis&Svettis) hay una diferencia bestial en precios, casi cuesta la mitad. Si vas “a tu bola” es rentable y conveniente ir a lo barato. También tienes la opción de salir a correr con un par de huevos, y digo con un par de huevos porque en invierno tienes que salir a hacer deporte casi con escafandra y comprar unas suelas de quita y pon especiales para las zapatills con clavitos que eviten que te pegues una galleta tras otra corriendo sobre nieve y hielo. - Mobiliario: IKEA (aunque joda)
No hay nada más barato, y si tienes un poco de gusto e imaginación podrás conseguir que aunque tu casa sea tan IKEA como la de todos tus vecinos sea “tu” casa, con “tu” estilo. Cuando vayas a IKEA no dejes de probar sus perritos calientes, ¡cuestan cinco coronas! Eso sí son precios de escándalo. - La vivienda, no se puede escatimar demasiado
En Suecia la vivienda es cara y en muchas ocasiones vale la pena pagar un poquito más por estar cerca del metro. Porque en ciudades como Estocolmo es im-pres-cin-di-ble vivir cerca de una parada de metro. Pero si no te importa chuparte cercanías ida y vuelta, los suburbios. Eso sí, los trenes no funcionan nada bien cuando la temperatura baja de -20. Y estarás muy incomunicado para salir de fiesta, sobre todo los días de diario. Y qué leches, recuerda que el tiempo es dinero. - Cómprate el abono mensual de transportes
Ahí no se puede ahorrar. Es muchísimo más barato que cualquier alternativa: a) será muy raro que puedas ir a todas partes andando, b) un coche será costoso de mantener y difícil de aparcar c) entrar sin pagar es muy difícil y como te multen te revientan d) los taxis son más bien caretes y e) la bici es factible, pero sólo para los meses de verano.
Espero que hayáis encontrado mis consejos útiles. Ya sé que algunos parecen de Perogrullo, pero quería ser lo más exhaustivo posible.
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miércoles, 17 de octubre de 2012
¡Atracón de golosinas!
¿Quién no ha comido golosinas hasta reventar de pequeño, comprándolas en el kiosco con la paga de la abuela? Una nube, una fresa, un regaliz… así hasta llegar a cincuenta pesetas, veinte duros, o lo que fuera. Hoy eso casi se ha perdido en España, con la proliferación de tiendas de golosinas “al peso” que le quitan bastante gracia al proceso de comprar golosinas.
Todo esto viene a cuento porque hoy voy a hablar de las golosinas en Suecia, también llamadas Godis, y de todas las diferencias existentes entre España y Suecia al respecto, que son bastantes:
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Todo esto viene a cuento porque hoy voy a hablar de las golosinas en Suecia, también llamadas Godis, y de todas las diferencias existentes entre España y Suecia al respecto, que son bastantes:
¿Dónde se compran las golosinas en Suecia?
En casi cualquier sitio, pero principalmente en supermercados y tiendas de conveniencia (7-11 y similares). Hasta el momento pocas diferencias con España ¿verdad?¿Cómo se compran las golosinas?
Al peso. Siempre al peso. Por supuesto puedes usar la palita pertinente para coger sólo una golosina de un tipo concreto, pero no vas a tener a un dependiente a quien decirle “una de éstas y dos de las verdes de ahí”. Os estaréis preguntando dónde narices están las diferencias con España…¿Cuánta variedad de golosinas hay?
Aquí es donde empieza lo bueno: en cualquier supermercado tienes golosinas para parar un tren, por variedad y cantidad. Es tremendo. Para empezar dividen las golosinas en tres (sí, tres) “grupos” distintos, que en español llamaríamos:-
1) golosinas. Las de toda la vida. Fresitas, plátanos, regaliz, nubes, etcétera. Blanditas y habitualmente con azúcar espolvoreado. El paraíso de cualquier chavalín.
- 2) chocolates. Dulces casi exclusivamente compuesto por chocolate, que pueden ser bolitas de chocolate blanco, M&Ms, mini bombones, copias baratas de “conguitos”…
- 3) de finolis. ¿De finolis? Que sí, que sí. ¿Cómo llamaríais vosotros a unas golosinas con la etiqueta de saludables, golosinas que todo el mundo dice son “sanas"? ¿Sanas de qué? Por definición una golosina es un capricho envuelto en azúcar y calorías. Para mi, ir al súper a por golosinas y comprar “golosinas sanas” es como ir al McDonalds a por un menú Big Mac XXL y pedir coca cola light, o mismamente ir al súper y en vez de comprar Risketos comprar Risketos light. Algo tienen de sano estas golosinas, eso sí: son más caras, con lo que podrás comprar menos (y engordar menos).
¿Cuántas golosinas suele consumir un sueco al día?
La pregunta del millón, y la respuesta es: un huevo. ¡Pero un huevo, eh! Raro es el día en que un sueco no diga “chicos, me voy a por unas Godis”. Y no te creas que se compran una o dos, qué va; las compran “a puñaos” y no dejan ni media. Después de días y días de observar este fenómeno y de comentarlo con la gente he elaborado dos teorías que, combinadas, dan respuesta al enigma.- - Teoría 1: A los suecos les pirran las golosinas.
Demostración: A los hechos me remito. Si vives en Suecia, sabes de qué hablo. Seguro!
- Teoría 2: Los suecos utilizan esta ingesta calórica para contrarrestar el frío extremo y la subsecuente pérdida de calor.
Demostración: Espero no tener que demostrar a estas alturas el frío que hace en este país. Además, “casualmente” los suecos también se inflan a cafés, pasteles, dulces y vodka.
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domingo, 26 de agosto de 2012
Cómo ser sueco - Qué hacer para integrarse en Suecia
Hace unos días navegando por internet me topé con un vídeo de Youtube bastante ilustrativo y gracioso sobre "Cómo ser sueco". El vídeo parece de los 80 o de los 90, y lo más increíble es que casi todo lo que dice sigue teniendo validez. Aquí lo tenéis:
Para alguien que no haya vivido en Suecia alguna de las situaciones puede ser extraña o incomprensible, pero si has vivido durante algunos meses en el país seguro que te son familiares. Si sabes hablar sueco, entenderás todo lo que dice en el vídeo, y si sabes leer inglés también. Para el resto, aquí va un resumen de algunas de las situaciones más graciosas (y verídicas) que salen, en orden de aparición:
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Para alguien que no haya vivido en Suecia alguna de las situaciones puede ser extraña o incomprensible, pero si has vivido durante algunos meses en el país seguro que te son familiares. Si sabes hablar sueco, entenderás todo lo que dice en el vídeo, y si sabes leer inglés también. Para el resto, aquí va un resumen de algunas de las situaciones más graciosas (y verídicas) que salen, en orden de aparición:
- “Traerse la manta es importante”: En Suecia, la gente usa mantas en cualquier sitio, no sólo en casa. Es muy habitual ver a los suecos tomar algo en una terraza en otoño o primavera y aguantar estoicamente temperaturas que a un español le harían encender la calefacción armados sólo con una manta, como si fuera el aislante térmico más avanzado del mundo.
- “Gracias por las gracias”: Tack, la palabra para decir gracias, se usa hasta en la sopa. Vale, “Gracias por las gracias” es una exageración, pero no queda muy lejos de la realidad.
- “Estoy de baja por paternidad”: En Suecia la baja por maternidad no es sólo para la madre; una pareja puede decidir quién está de baja y por cuántos meses, hasta un máximo de 18 en total.
- “Debería importarte una mierda”: Los suecos tienen fama de usar insultos a diestro y siniestro, insultos en inglés también (probablemente por aprender inglés a base de ver televisión en inglés). Así que empezar un curso de idiomas por los insultos sería muy recomendable.
- “El orden del Smorgasbord de navidad está mal”: El Smorgasbord es una especie de buffet típico de navidad, de lo más característico de la gastronomía sueca. Y el orden es importante: las ensaladas, mariscos y pescados vienen primero, la carne a continuación y finalmente el postre (es más complicado que esto, pero con estas indicaciones basta para no desentonar).
- “Los suecos son ingenuos, puntuales y sobre todo muy reservados y con un pánico aterrador a cagarla”: Cierto. Todo cierto. ¿Tópicos? Mentira. ¿Estereotipos? Para nada. Los suecos tienen compulsión por ser puntuales, viven en un país ultraprotector que les permite ser ingenuos (y provoca que aparezcan en periódicos por situaciones variopintas cuando salen al extranjero), no sabe afrontar una cagada propia o ajena y son tan reservados que a veces parecen antipáticos.
- “Esperad a que la que se ha colado no os pueda oír para ponerla a caldo”: Otra de las características de los suecos es su aversión por cualquier tipo de confrontación, por lo que si tienen que poner verde a alguien se asegura de que esa persona no les pueda oír, incluso cuando tienen razón en quejarse.
- “Muy bien, nadie ha dicho ni mú en el ascensor”: Las temidas conversaciones de ascensor no existen en Suecia. Si entras en un ascensor con desconocidos, nadie dice nada. Ni hola, ni buenos días, ni adiós. También es habitual evitar el contacto visual. Siempre.
- “Ahora cada uno que pague su parte”: Da igual que el gasto total sean cinco euros, en Suecia cada uno paga lo que consume. Lo de “yo pago la primera ronda de cerves” aquí es inaudito y a un sueco le puede resultar incluso brusco: les estás obligando a consumir más para pagarte otra ronda, aunque no quieran seguir bebiendo.
- “Esperad a que el vecino entre a casa, no queremos arriesgarnos a tener contacto social innecesario”: De nuevo, la timidez sueca. Los suecos son así de reservados, esto no es una exageración. No puede ser casualidad que después de tres años casi no me haya cruzado con vecinos en las escaleras.
- “Ya son las 7.00, ya podéis llamar al timbre”: Aquí la “puntualidad” española está muy mal vista. Todos son extremadamente puntuales, algunas veces llega a ser enfermizo.
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domingo, 12 de agosto de 2012
El transporte público de Estocolmo – colarte sin pagar
Colarse en el transporte público de Estocolmo no es una tarea sencilla: en los autobuses es imposible porque hay que picar el billete delante del conductor, mientras que en el tranvía, metro y cercanías muchas paradas no tienen los antiguos tornos sino otros modernos demasiado altos para poder saltarlos por encima. Aún así hay gente que lo intenta. También hay personas que intentan engañar al sistema comprando un abono más barato del que les corresponde (abono joven o de estudiante en vez del abono adulto, por ejemplo). Tanto si viajas sin billete como si lo haces con un billete que no te corresponde, te arriesgas a que te pille la autoridad competente.
En definitiva, no te cueles sin pagar en el transporte público de Estocolmo, no vale la pena. El precio de los abonos de transporte es más que razonable, y hay muchos más revisores de lo que puedas pensar.
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No son revisores, son guardias jurados
Aquí pasarse de listo no sale rentable, ni mucho menos; en Estocolmo no se andan con chiquitas con los listillos. Los revisores no son revisores como tal, sino miembros de la seguridad privada del transporte público (creo que de la empresa Securitas); y escapar de sus redes no es nada sencillo. Además, como es una subcontrata creo que cobran incentivos por cada "pringao" al que pillan sin billete. Su modus operandi es esperarte en los tornos de entrada y salida, de forma que te topes con ellos por sorpresa cuando subas por las escaleras mecánicas y no tengas escapatoria. Como suele haber entre cuatro y seis revisores juntos, siempre hay uno pendiente de los que suben por la escalera mecánica, ven cómo está el patio, y tratan de escaparse bajando por la escalera mecánica de bajada. Además como son guardias jurados están en una forma física aceptable, así que tratar de salir por patas suele ser poco recomendable: te cogerán y además de tener que pagar habrás hecho un ridículo espantoso.Cuantía de la multa
¿La multa? Creo recordar que son 1200 SEK, casi 150 euros. Y no vale eso de “no tengo dinero”; o pagas, o pagas. Te dan todo tipo de facilidades: si no tienes efectivo puedes pagar con tarjeta in situ, porque disponen de los mismos lectores de tarjeta portátiles que encontrarás en cualquier comercio. Si no puedes pagar en el momento o si quieres recurrir porque todo es un malentendido podrás irte con la multa y pagar luego, pero se quedarán con tus datos personales por si intentas hacerte el listo. Y eso en Suecia es muy gordo, porque sin tienes DNI sueco deberás saber que con tu personnummer se puede averiguar todo sobre ti, así que escaquearse de este tipo de obligaciones será poco menos que imposible.Un sistema duro, pero justo
Si por algún motivo te han puesto una multa por error, por un descuido tuyo o por algún malentendido, podrás recurrir y evitar tener que pagar la multa, siempre que lo hagas en tiempo y forma (y que tengas razón, claro). Yo mismo tuve un “desencuentro” con los revisores en una ocasión: me topé con ellos a la salida de la estación de Mariatorget, y cuando les di mi abono mensual vieron que era de estudiante y me pidieron mi carnet de estudiante. Lo saqué, se lo mostré y… lo tenía caducado desde hacía quince días. El revisor me tomó los datos personales, me puso la multa y me dio la factura explicándome cómo pagarla, dando por supuesto que me había hecho el listo pagando el abono de estudiante sin serlo. Le pregunté cómo podría recurrir la multa demostrando que seguía siendo estudiante, y me indicó la parte de la factura donde venía una dirección de correo electrónico para reclamaciones. El día siguiente fui a la universidad a pedir un certificado de estudiante, lo escaneé y lo envié a la dirección de correo electrónico junto con el número de multa y mis datos personales. Todo solucionado.En definitiva, no te cueles sin pagar en el transporte público de Estocolmo, no vale la pena. El precio de los abonos de transporte es más que razonable, y hay muchos más revisores de lo que puedas pensar.
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jueves, 9 de agosto de 2012
El transporte público de Estocolmo – tipos de transporte
Suecia es uno de los países más socialmente responsables de Europa, y como tal tiene una red de transporte público que facilita poder vivir sin coche. En los tres años que llevo viviendo en Suecia, las únicas veces en las que he necesitado coger un vehículo motorizado han sido para hacer la mudanza (más veces de lo que querría porque la situación de la vivienda en esta ciudad es de locos)
Aunque seguramente utilices sólo el metro y el autobús, no olvides que en Estocolmo también hay tranvías y cercanías que te ofrecen otras alternativas para llegar a tu destino. La red de transportes en su totalidad es de lo más completa; si crees que no puedes llegar a tu destino utilizando el transporte público consulta www.sl.se para cerciorarte porque créeme, el transporte público seguro que llega. Además en esta página podrás seleccionar visualizar el mejor itinerario para llegar de A a B en el menor tiempo posible con mucha facilidad.
Si quieres saber más sobre el transporte público de Estocolmo, echa un vistazo a los posts sobre abonos y billetes y sobre multas por colarte sin pagar.
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El metro
El metro de Estocolmo funciona de perlas con una frecuencia más que aceptable, todos los días hasta casi la una de la mañana y durante toda la noche en fin de semana. Si estás buscando piso en Estocolmo, uno de tus criterios principales debería ser la proximidad a una parada de metro. Aunque estés lejos del centro, si tienes una parada a cincuenta metros de tu casa estarás mucho mejor comunicado de lo que piensas. El metro se compone de tres líneas principales que en realidad son siete: la línea azul (con dos líneas distintas), la línea roja (compuesta por otras dos líneas) y la línea verde (con tres líneas más). En mi opinión, ésta configuración es de lo más inteligente: Por el centro de la ciudad las líneas del mismo color se superponen, haciendo que la frecuencia de los trenes aumente considerablemente en las zonas de mayor flujo de pasajeros, y sólo se bifurcan en el extrarradio lo que permite que el metro llegue a más destinos.El autobús
En Estocolmo hay líneas de autobús para dar y tomar. Como es una ciudad muy extensa, es necesario tener muchas líneas para cubrir la mayor extensión posible. Lo primero que hay que saber sobre el autobús es la distinción entre las líneas principales y las demás: hay cuatro líneas principales, la 1, 2, 3 y 4, con una frecuencia mayor y que funcionan hasta muy tarde (toda la noche en fines de semana). La forma de diferenciar un autobús de estas líneas de un autobús normal es el color del vehículo: los autobuses de una línea principal son azules, mientras que los autobuses de una línea normal son rojos. Si estás buscando piso en Estocolmo y te ofrecen un apartamento que tenga cerca tanto una estación de metro como una parada de una línea “azul”, ni te lo pienses, ¡compra! ¡firma!. El resto de líneas de autobús también funcionan bien, no creas que no. Pero las líneas principales son más convenientes, y todas pasan por algún punto del centro de la ciudad.El cercanías
La red de cercanías de Estocolmo es tan extensa como la de Madrid: llega a casi todas partes usando una configuración radial. Si eres un turista será muy raro que uses el cercanías (a menos que quieras visitar otras ciudades interesantes cercanas como Uppsala). Como residente, tampoco porque es recomendable vivir “a tiro de metro”; los días de frío intenso y nieve el servicio de cercanías funciona muy mal: cuando la temperatura baja de -20ºC cualquier cosa que se mueva sobre raíles al aire libre funcionará a pedales (y eso, con suerte). Claro que lo mismo ocurrirá con las estaciones de metro al sur de Gullmarsplan (línea verde), al sur de Liljeholmen (línea roja) o al oeste de Fridhemsplan (línea verde).El tranvía
Hay un puñado de líneas de tranvía desperdigadas por Estocolmo, la mayoría con una configuración radial. La única línea situada en el centro de la ciudad es la que lleva a Skansen, al Museo Vasa y… a la embajada de España en Estocolmo. Esto quiere decir que tanto si eres un turista como si eres un español residente tendrás que usar esta línea de tranvía alguna vez. Si eres turista, porque el Museo Vasa es una visita obligada; si eres residente, porque tendrás que dejarte caer por la embajada para empadronarte en el censo de residentes ausentes y para poder votar.Aunque seguramente utilices sólo el metro y el autobús, no olvides que en Estocolmo también hay tranvías y cercanías que te ofrecen otras alternativas para llegar a tu destino. La red de transportes en su totalidad es de lo más completa; si crees que no puedes llegar a tu destino utilizando el transporte público consulta www.sl.se para cerciorarte porque créeme, el transporte público seguro que llega. Además en esta página podrás seleccionar visualizar el mejor itinerario para llegar de A a B en el menor tiempo posible con mucha facilidad.
Si quieres saber más sobre el transporte público de Estocolmo, echa un vistazo a los posts sobre abonos y billetes y sobre multas por colarte sin pagar.
Espera! A lo mejor te interesa leer:
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martes, 7 de agosto de 2012
El transporte público de Estocolmo – Comprando los billetes
Una de las cosas que más puede sorprender a un español que visite Estocolmo es la relativa escasez de coches pululando por el centro urbano de la ciudad. En Estocolmo se puede conducir más o menos holgadamente y los atascos son muy escasos (y se conduce pisando huevos, tengo que añadir). ¿A qué se debe este fenómeno? Muy sencillo: a la calidad del transporte público.
Tanto si vives en Estocolmo como si estás haciendo turismo, si vives en el centro de la ciudad o en un suburbio, si tienes tu casa en la propia ciudad o en alguna de las ciudades que rodean Estocolmo, el transporte público (cercanías, metro, tranvía y autobús) será lo que utilices para moverte. A continuación, algunos consejos de utilidad sobre el transporte público en la ciudad: dónde comprar los billetes, qué billetes conviene adquirir, las líneas principales, etc. Y si quieres más información, visita la web de Storstockholms Lokaltrafik donde encontrarás toda la información necesaria y mucho más, aunque en inglés.
La ventaja de usar un abono de ocho viajes (que cuesta 200 SEK) es que cada viaje tiene una validez de una hora, así que si picas el billete a las 8.30 de la mañana para entrar al metro hasta las 9.29 puedes usar cualquier transporte público sin tener que picar otra vez. Si tienes un buen “timing” y conoces este truco podrás ahorrarte picar unos cuantos billetes.
Dicho esto, el abono de 8 viajes sigue siendo bastante caro. Si necesitas usar el transporte público con asiduidad, ya sea como residente o como turista, lo más conveniente es que compres un abono mensual o un abono de turista, dependiendo de lo larga de tu estancia. El abono de turista creo recordar que tiene una validez de una semana como máximo, y te permite utilizarlo las veces que te de la gana. Personalmente, creo que para hacer turismo es la mejor opción. Es apenas más caro que el abono de 8 viajes y podrás darle mucho más uso.
Para un residente, el abono mensual es la única opción. Aunque su precio parece desorbitado (790 SEK, unos 85 euros al cambio) es un abono que te permite utilizar toda la red del transporte público sin limitaciones de tiempo o distancia durante treinta días naturales. ¿Que necesitas usar el transporte público veinte veces un día? Sin problema. ¿Que quieres ir de visita a Sodertalje (a 80 Km de Estocolmo)? Como llega el cercanías, sin problema. ¿Que vives en Jakobsberg y para ir a trabajar tienes que coger autobús, cercanías y metro? No pasa nada. Cuando vives en Estocolmo te das cuenta que las 790 SEK que tienes que gastarte en el abono mensual es la mejor inversión que puedes hacer, sobre todo cuando en invierno aprieta el frío.
Por cierto, los estudiantes y menores de 25 años pueden adquirir el abono mensual a precio reducido, creo que por 590 SEK. Si entras en esa categoría, usar el transporte público de Estocolmo será toda una ganga.
La variedad de billetes disponibles es la misma que en cualquier otra ciudad de tamaño considerable como Madrid o Barcelona, aunque en mi opinión la calidad del transporte público en Estocolmo y la relación calidad/precio es muy favorable a ésta última. Si estás en Estocolmo por turismo, yo que tú lo primero que haría nada más dejar los bártulos en el hotel es ir a un kiosco o a una estación de metro a por tu abono de turista.
En los siguiente posts, más sobre el transporte público: los tipos de transporte que encontrarás en Estocolmo y las multas que te podrán caer como se te ocurra colarte sin pagar.
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Tanto si vives en Estocolmo como si estás haciendo turismo, si vives en el centro de la ciudad o en un suburbio, si tienes tu casa en la propia ciudad o en alguna de las ciudades que rodean Estocolmo, el transporte público (cercanías, metro, tranvía y autobús) será lo que utilices para moverte. A continuación, algunos consejos de utilidad sobre el transporte público en la ciudad: dónde comprar los billetes, qué billetes conviene adquirir, las líneas principales, etc. Y si quieres más información, visita la web de Storstockholms Lokaltrafik donde encontrarás toda la información necesaria y mucho más, aunque en inglés.
Billetes y tipos de abonos
El precio de un billete sencillo es relativamente caro: más de 20 SEK que al cambio son unos 2.5 euros. En Estocolmo prácticamente nadie utiliza billetes sencillos, porque lo habitual es que o bien tengan la tarjeta mensual o bien usen un abono de 8 viajes.La ventaja de usar un abono de ocho viajes (que cuesta 200 SEK) es que cada viaje tiene una validez de una hora, así que si picas el billete a las 8.30 de la mañana para entrar al metro hasta las 9.29 puedes usar cualquier transporte público sin tener que picar otra vez. Si tienes un buen “timing” y conoces este truco podrás ahorrarte picar unos cuantos billetes.
Dicho esto, el abono de 8 viajes sigue siendo bastante caro. Si necesitas usar el transporte público con asiduidad, ya sea como residente o como turista, lo más conveniente es que compres un abono mensual o un abono de turista, dependiendo de lo larga de tu estancia. El abono de turista creo recordar que tiene una validez de una semana como máximo, y te permite utilizarlo las veces que te de la gana. Personalmente, creo que para hacer turismo es la mejor opción. Es apenas más caro que el abono de 8 viajes y podrás darle mucho más uso.
Para un residente, el abono mensual es la única opción. Aunque su precio parece desorbitado (790 SEK, unos 85 euros al cambio) es un abono que te permite utilizar toda la red del transporte público sin limitaciones de tiempo o distancia durante treinta días naturales. ¿Que necesitas usar el transporte público veinte veces un día? Sin problema. ¿Que quieres ir de visita a Sodertalje (a 80 Km de Estocolmo)? Como llega el cercanías, sin problema. ¿Que vives en Jakobsberg y para ir a trabajar tienes que coger autobús, cercanías y metro? No pasa nada. Cuando vives en Estocolmo te das cuenta que las 790 SEK que tienes que gastarte en el abono mensual es la mejor inversión que puedes hacer, sobre todo cuando en invierno aprieta el frío.
Por cierto, los estudiantes y menores de 25 años pueden adquirir el abono mensual a precio reducido, creo que por 590 SEK. Si entras en esa categoría, usar el transporte público de Estocolmo será toda una ganga.
Dónde comprar los billetes
En cualquier parte. Literalmente. Si quieres comprar un abono sencillo puedes hacerlo incluso por teléfono móvil, y lo único que tendrás que hacer es enseñar al cajero o al conductor el SMS que recibes como respuesta. Las tiras de billetes de 8 viajes las puedes adquirir a la entrada de cada estación de metro o en la mayoría de kioscos estilo 7-11, casi todos tienen una pegatina azul de SL en la entrada. Los abonos mensuales, semanales y de turista podrás adquirirlos en las máquinas expendedoras a la entrada de cada estación de metro, en los kioscos que menciono anteriormente o en los centros de turista situados en las estaciones de metro de T-Centralen, Fridhemsplan y algún sitio más.La variedad de billetes disponibles es la misma que en cualquier otra ciudad de tamaño considerable como Madrid o Barcelona, aunque en mi opinión la calidad del transporte público en Estocolmo y la relación calidad/precio es muy favorable a ésta última. Si estás en Estocolmo por turismo, yo que tú lo primero que haría nada más dejar los bártulos en el hotel es ir a un kiosco o a una estación de metro a por tu abono de turista.
En los siguiente posts, más sobre el transporte público: los tipos de transporte que encontrarás en Estocolmo y las multas que te podrán caer como se te ocurra colarte sin pagar.
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lunes, 6 de agosto de 2012
Los suecos y las flores - El mejor regalo
Aquello de “díselo con flores” parece que ha perdido fuelle en España. No queda mucha gente que vea un ramo de flores como una opción más a la hora de hacer un pequeño regalo a los amigos. En cambio en Estocolmo es uno de los regalos más apreciados. En mi opinión el aprecio de los suecos por las flores tiene dos orígenes distintos que se superponen: por un lado el amor por la naturaleza, una de las cualidades que definen a los escandinavos; por otro lado, el aprecio por todo lo que recuerde que después de seis meses de invierno, hielo y nieve siempre llega la primavera.
Por eso no es de extrañar que haya floristerías en cada esquina, o que todos los supermercados tengan una sección bastante amplia y variada de plantas. En muchos supermercados la sección de flores y plantas está justo a la entrada, por lo que a veces tienes la sensación de estar entrando en una jungla. Para ser un país bastante frío, sorprende la variedad de plantas que se pueden adquirir en cualquier época del año. Incluso en invierno, no es extraño ver flores casi tropicales en el súper de la esquina.
En Suecia es bastante probable que en algún momento te inviten a una fiesta/cena/lo-que-sea en casa ajena, muchas veces como preludio a salir de fiesta por Estocolmo. Celebrar eventos en una casa se da con mucha más asiduidad que en España, donde nos gusta más salir a algún sitio en vez de quedarnos en casa de alguien. Cuando te inviten a una casa lo habitual es llevar una muestra de aprecio al anfitrión, un detalle de agradecimiento que, sin llegar a ser caro, sirva como un “gracias por invitarme”. En España esto no se hace, la costumbre se ha perdido, pero aquí es bastante habitual y una muestra de educación y buen gusto. Los dos regalos más populares que puedes llevar, dos regalos con los que acertarás sí o sí, son vino y flores. Por un lado, una botella de vino decente siempre tiene uso, sobre todo si el número de invitados se acerca a la decena (con lo que es probable que el “happening” desemboque en una fiesta o medio fiesta); por otro, una planta o unas flores en agua alegrarán la vista por lo menos durante una semana. Como regla general, si el anfitrión es hombre regalar una botella de vino será la mejor opción; mientras que si el anfitrión es mujer seguramente unas flores sean muy bien acogidas. Además, siendo español quedarás genial con las féminas de la fiesta, porque no esperarán que tengas el tacto y el buen gusto de regalar flores a la anfitriona, lo que facilitará tu tarea de ligar con alguna sueca si es eso lo que andas buscando :)
Además conviene recordar que muchos suecos creen fervientemente que el Systembolaget (monopolio del estado sobre el alcohol) es una bendición y que el alcohol hay que consumirlo con bastante moderación, por lo que regalar algo que no sea una bebida alcohólica en muchas ocasiones estará mejor visto. Sobre todo si el que hace el regalo es español, porque así nos quitamos poco a poco el sambenito de fiesteros, borrachos, y demás calificativos.
Por eso no es de extrañar que haya floristerías en cada esquina, o que todos los supermercados tengan una sección bastante amplia y variada de plantas. En muchos supermercados la sección de flores y plantas está justo a la entrada, por lo que a veces tienes la sensación de estar entrando en una jungla. Para ser un país bastante frío, sorprende la variedad de plantas que se pueden adquirir en cualquier época del año. Incluso en invierno, no es extraño ver flores casi tropicales en el súper de la esquina.
En Suecia es bastante probable que en algún momento te inviten a una fiesta/cena/lo-que-sea en casa ajena, muchas veces como preludio a salir de fiesta por Estocolmo. Celebrar eventos en una casa se da con mucha más asiduidad que en España, donde nos gusta más salir a algún sitio en vez de quedarnos en casa de alguien. Cuando te inviten a una casa lo habitual es llevar una muestra de aprecio al anfitrión, un detalle de agradecimiento que, sin llegar a ser caro, sirva como un “gracias por invitarme”. En España esto no se hace, la costumbre se ha perdido, pero aquí es bastante habitual y una muestra de educación y buen gusto. Los dos regalos más populares que puedes llevar, dos regalos con los que acertarás sí o sí, son vino y flores. Por un lado, una botella de vino decente siempre tiene uso, sobre todo si el número de invitados se acerca a la decena (con lo que es probable que el “happening” desemboque en una fiesta o medio fiesta); por otro, una planta o unas flores en agua alegrarán la vista por lo menos durante una semana. Como regla general, si el anfitrión es hombre regalar una botella de vino será la mejor opción; mientras que si el anfitrión es mujer seguramente unas flores sean muy bien acogidas. Además, siendo español quedarás genial con las féminas de la fiesta, porque no esperarán que tengas el tacto y el buen gusto de regalar flores a la anfitriona, lo que facilitará tu tarea de ligar con alguna sueca si es eso lo que andas buscando :)
Además conviene recordar que muchos suecos creen fervientemente que el Systembolaget (monopolio del estado sobre el alcohol) es una bendición y que el alcohol hay que consumirlo con bastante moderación, por lo que regalar algo que no sea una bebida alcohólica en muchas ocasiones estará mejor visto. Sobre todo si el que hace el regalo es español, porque así nos quitamos poco a poco el sambenito de fiesteros, borrachos, y demás calificativos.
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lunes, 30 de abril de 2012
Las puertas en Suecia no están hechas para mancos
Hay abundantes diferencias entre España y Suecia, desde las más evidentes como el color de pelo de la población o las temperaturas mínimas en invierno hasta otras más sutiles como el número de velas por habitante o el tipo de pan preferido, pasando por otras como el tipo y número de establecimientos donde comprar alcohol o la cultura empresarial. Una de las diferencias más extrañas tiene que ver con las puertas. O mejor dicho, con el mecanismo de apertura de las puertas.
Todo el mundo que haya tenido que abrir una puerta en España sabe cuál es el mecanismo básico de este complicado artilugio: agarras el manubrio, presionas hacia abajo y tiras o empujas dependiendo del sentido de apertura de la puerta. Listo, “s’acabó”, mission accomplished. No tiene dificultad ninguna. ¿Qué eres un yakuza patoso y has perdido nueve dedos por ser un chapuzas en varias misiones de chantajes y extorsión? No pasa nada, mientras tengas un solo dedo en perfecto estado podrás abrir una puerta sin problemas.
¡Espera un momento! –Dirás- ¿Qué pasa con las puertas con cerradura o con pestillo? Pasa que no hay diferencia alguna. Serán necesarios algunos pasos previos como meter la llave en la cerradura o correr el pestillo, pero una vez realizados estos pasos nos encontramos con la situación original: el único obstáculo para abrir la puerta será el manubrio. En resumidas cuentas, hasta un manco puede abrir una puerta en España.
En Suecia, aunque parezca mentira, la cosa cambia. La gran mayoría de las puertas situadas en recintos públicos o a la entrada de recintos privados presentan una complejidad adicional: el pestillo. Sí, en España también hay muchas puertas con un pestillo, pero su propósito es distinto. En España girar y abrir la puerta son pasos consecutivos: antes de girar el manubrio hay que descorrer el pestillo. En Suecia estas dos acciones se superponen: para girar el manubrio es imprescindible estar descorriendo el pestillo al mismo tiempo, porque el pestillo vuelve automáticamente a la posición “cerrado” en el momento en el que dejas de agarrarlo.
¿Por qué las puertas funcionan así? No tengo ni la más remota idea, y los suecos a los que pregunto tampoco. ¿Que esta diferencia es una chorrada? Puede parecerlo, pero hay muchas ocasiones en tu día a día donde tienes la oportunidad de cagarte en la persona que tuvo la genial ocurrencia de diseñar un mecanismo que requiere usar las dos manos a la vez para abrir una puerta: cuando vas al sótano a hacer la colada tendrás que dejar la bolsa con la ropa sucia en el suelo, porque necesitarás las dos manos para abrir la puerta del cuarto de lavadoras. Cuando vuelves a clase después del recreo con tu café tamaño menú Big Mac gigante tendrás que pedirle a un compañero que te sostenga el vaso para poder entrar a clase. Cuando vayas a reciclar como todo sueco responsable tendrás que dejar todo en el suelo y pelearte con la puerta. Cuando vuelvas a casa cargado como una mula por cualquier motivo tendrás que hacer malabarismos para intentar abrir la puerta con un solo brazo, girando el pestillo con la mano y bajando el manubrio con el codo. Cuando tengas a un asesino sediento de sangre persiguiéndote tendrás que pararte a pensar cómo narices se abría la puerta y soltar tu arma de defensa (cuchillo/palo/plátano/matasuegras) para accionar el mecanismo de apertura.
Tener que girar el pestillo a la vez que se abre la puerta parece un detalle sin importancia, pero en la vida cotidiana este tipo de detalles sin importancia pueden convertirse en un verdadero engorro.
Actualización: resulta que este engorroso invento es típico de Estocolmo, no de Suecia. Vamos, que en otras ciudades suecas la gente sigue construyendo, instalando y usando las puertas como el resto del mundo civilizado. ¡Qué alivio!
Todo el mundo que haya tenido que abrir una puerta en España sabe cuál es el mecanismo básico de este complicado artilugio: agarras el manubrio, presionas hacia abajo y tiras o empujas dependiendo del sentido de apertura de la puerta. Listo, “s’acabó”, mission accomplished. No tiene dificultad ninguna. ¿Qué eres un yakuza patoso y has perdido nueve dedos por ser un chapuzas en varias misiones de chantajes y extorsión? No pasa nada, mientras tengas un solo dedo en perfecto estado podrás abrir una puerta sin problemas.
¡Espera un momento! –Dirás- ¿Qué pasa con las puertas con cerradura o con pestillo? Pasa que no hay diferencia alguna. Serán necesarios algunos pasos previos como meter la llave en la cerradura o correr el pestillo, pero una vez realizados estos pasos nos encontramos con la situación original: el único obstáculo para abrir la puerta será el manubrio. En resumidas cuentas, hasta un manco puede abrir una puerta en España.
En Suecia, aunque parezca mentira, la cosa cambia. La gran mayoría de las puertas situadas en recintos públicos o a la entrada de recintos privados presentan una complejidad adicional: el pestillo. Sí, en España también hay muchas puertas con un pestillo, pero su propósito es distinto. En España girar y abrir la puerta son pasos consecutivos: antes de girar el manubrio hay que descorrer el pestillo. En Suecia estas dos acciones se superponen: para girar el manubrio es imprescindible estar descorriendo el pestillo al mismo tiempo, porque el pestillo vuelve automáticamente a la posición “cerrado” en el momento en el que dejas de agarrarlo.
¿Por qué las puertas funcionan así? No tengo ni la más remota idea, y los suecos a los que pregunto tampoco. ¿Que esta diferencia es una chorrada? Puede parecerlo, pero hay muchas ocasiones en tu día a día donde tienes la oportunidad de cagarte en la persona que tuvo la genial ocurrencia de diseñar un mecanismo que requiere usar las dos manos a la vez para abrir una puerta: cuando vas al sótano a hacer la colada tendrás que dejar la bolsa con la ropa sucia en el suelo, porque necesitarás las dos manos para abrir la puerta del cuarto de lavadoras. Cuando vuelves a clase después del recreo con tu café tamaño menú Big Mac gigante tendrás que pedirle a un compañero que te sostenga el vaso para poder entrar a clase. Cuando vayas a reciclar como todo sueco responsable tendrás que dejar todo en el suelo y pelearte con la puerta. Cuando vuelvas a casa cargado como una mula por cualquier motivo tendrás que hacer malabarismos para intentar abrir la puerta con un solo brazo, girando el pestillo con la mano y bajando el manubrio con el codo. Cuando tengas a un asesino sediento de sangre persiguiéndote tendrás que pararte a pensar cómo narices se abría la puerta y soltar tu arma de defensa (cuchillo/palo/plátano/matasuegras) para accionar el mecanismo de apertura.
Tener que girar el pestillo a la vez que se abre la puerta parece un detalle sin importancia, pero en la vida cotidiana este tipo de detalles sin importancia pueden convertirse en un verdadero engorro.
Actualización: resulta que este engorroso invento es típico de Estocolmo, no de Suecia. Vamos, que en otras ciudades suecas la gente sigue construyendo, instalando y usando las puertas como el resto del mundo civilizado. ¡Qué alivio!
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