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viernes, 8 de junio de 2012

Google conmemora el día nacional de Suecia

¿Cómo? ¿Que el 6 de Junio no se trabaja en Suecia, en todo el día? ¡Increíble! Sí señores, una de las peculiaridades de Suecia es que los días festivos brillan por su ausencia. Un español que trabaje en Suecia, acostumbrado a tener prácticamente un día festivo adicional en cada mes, se llevará las manos a la cabeza cuando consulte el calendario festivo y vea que casi ningún día está marcado en rojo en el calendario. Por supuesto, nada de puentes. Tratar de explicarle el concepto de “puente” a un sueco es un ejercicio de futilidad.

El caso es que el pasado 6 de junio fue el día nacional de Suecia, festividad que conmemora la fundación de Suecia en 1523, cuando la nobleza sueca hizo frente a Dinamarca coronando a Gustavo I como rey de Suecia. Como este festivo cae en la primera semana de junio, suecos y no suecos aprovechan para disfrutar de música al aire libre y entretenimientos varios. No creo que sea una casualidad que muchas fiestas en Suecia caigan en los meses de junio, julio y agosto; al fin y al cabo son los únicos meses en los que se puede disfrutar del buen tiempo y de espectáculos al aire libre. En Suecia tienen pocas fiestas, pero las que tienen parecen colocadas adrede en los meses calurosos.

Y digo que parecen colocadas adrede porque el origen de algunos festivos, como es el caso del 6 de junio, parece desconocido para muchos suecos. En España prácticamente todo el mundo sabe que el 6 de diciembre es el aniversario de la constitución española (evidentemente ayuda que la fiesta se conozca como día de la constitución), en cambio en Suecia cuando pregunto a mis amigos qué conmemora el 6 de junio casi ninguno puede darme una respuesta apropiada. Todos saben que es la fiesta nacional, pero no saben qué conmemora. Muchos no aciertan ni el siglo. Cuando comento con mis amigos la casualidad de que este festivo caiga en junio, algunos afirman que tal vez el gobierno buscó una fecha apropiada que conmemorar que cayese en junio/julio/agosto. ¡Quién sabe, tal vez sea ese el caso! Desde luego en Estocolmo no se puede sacar mucho partido a las fiestas que caen entre octubre y abril, así que si el criterio del gobierno para declarar el 6 de junio como día nacional de Suecia se basa en criterios meteorológicos, ¡bien hecho!

Ya que es uno de los pocos festivos de los que gozan los trabajadores en Suecia, Google decidió unirse a la fiesta y sacar un Doodle para google.se que conmemorase esta festividad. ¡El logo de Google como bandera sueca! Hay que reconocer que queda bastante bien.


¿Y qué hacen los suecos el día de su fiesta nacional, os preguntaréis? Lo que cualquiera haría un soleado día de verano: hacer barbacoas, ir de acampada y asistir a conciertos al aire libre. No parece una celebración muy especial, pero los suecos en verano no necesitan más; con poder disfrutar de un día soleado se dan por satisfechos.

miércoles, 30 de mayo de 2012

De marcha por Estocolmo: Lemon Bar

Si vives en Estocolmo, el Lemon Bar es uno de esos bares a los que tienes que ir por lo menos una vez, un bar alejado de los estereotipos de Stureplan y Sodermalm donde van los suecos “normales” a pasarlo bien cada fin de semana. El Lemon Bar es junto con Cliff Barnes el mejor lugar para experimentar lo que es salir de marcha “a lo sueco” (ver mi post sobre dónde salir de marcha en Estocolmo para más detalles), donde se reúnen los suecos más suecos. Probablemente un término un poco despectivo para describir a gran parte de la clientela de estos locales sea “paletos” en español o “rednecks” en inglés, aunque estos términos son más despectivos de lo que deberían ser. Digamos que Lemon Bar es uno de esos locales que no te deja indiferente: o te encanta o te repatea, y puede que hasta las dos cosas dependiendo de cuándo vayas. Ese es el motivo por el que se merece un post para él solito.

¿Mi opinión sobre Lemon Bar? Es complicado. Me gusta y me disgusta a la vez. Se llena tanto que puede ser muy agobiante, aún más si estás en el semisótano, pero se llena (y la proporción de mujeres suele ser superior a la de hombres). De vez en cuando al DJ le da por poner el equivalente sueco de los Pitingo, Camela, Bisbal y especímenes similares, que a los suecos les encanta y a los extranjeros les parece una horterada; pero da gusto estar rodeado de gente que se divierte de verdad en vez de fingir divertirse. Cuando se llena (cualquier día a partir de las once) llegar a la barra se convierte en una tarea titánica, pero las bebidas tienen un precio muy razonable comparado con otros locales. Muchos parroquianos terminan con varias copas de más, pero eso obra el milagro de convertir a los suecos en dicharacheros.

Algunos detalles útiles sobre el Lemon Bar son:
  • Está a 50 metros de la parada de metro de Radhuset (Línea azul, a una estación de T-Centralen) y tiene las líneas de autobuses 1 y 4 a tiro de piedra (líneas que siguen funcionando por la noche y pasan a ser las líneas 91 y 94).
  • Tiene otros bares cerca que conviene visitar, entre ellos el que probablemente sea el bar más español de Estocolmo, “Olé, olé”, situado en Hantverkagatan 30 ¡Con un toldo de Cruzcampo y todo!
  • Abre hasta las tres de la mañana. Y eso en Suecia está muy bien.
  • En cuanto a música, te ponen un poco de todo.
  • El precio de las bebidas es muy razonable.
  • Tiene ropero, aunque es un poco caro (30 SEK)
  • Conviene quedarse en la barra de la entrada hasta que se empiece a llenar, momento en el que hay que emigrar al semisótano.
  • Suele haber más mujeres que hombres, y ligar es extremadamente fácil si vas con la idea de disparar a todo lo que se mueva.
Importante!! Una peculiaridad de salir de fiesta por Estocolmo es que los suecos parecen hacerlo todo en manada, y Lemon Bar es uno de los bares que más sufre esta circunstancia. Me explico: la hora límite para entrar en Lemon Bar son las once de la noche. Por algún motivo justo a las once surge de la nada una marabunta de jóvenes ansiosos por entrar al local, y conseguir entrar pasa de ser cuestión de segundos a ser tarea imposible. La ventaja es que si te conoces estas costumbres puedes aprovecharte de ellas y llegar en el momento exacto en el que entrar y conseguir un sitio es pan comido, sabiendo que el local se llenará antes de que te hayas bebido tu cerveza.

En definitiva, el Lemon Bar es una visita obligada en Estocolmo, un bar que dependiendo de tu estado de ánimo te encantará o te disgustará. No hay término medio, pero eso hace la experiencia aún más recomendable.

martes, 31 de enero de 2012

Siete razones por las que me gusta el invierno sueco

Cualquiera que viva en Suecia se habrá quejado en algún momento de los crudos inviernos de seis meses con temperaturas negativas y nieve y hielo a cascoporro. Yo no soy la excepción a esta norma, aunque después de dos inviernos y medio ya me quejo bastante menos que cualquier sueco (porque a los suecos les encanta quejarse del tiempo). Aunque en este país la gente parezca aborrecer los inviernos, a la larga te acabas acostumbrando e incluso te gustan, comienzas a verle ventajas. ¿Síndrome de Estocolmo? Tiene que ser eso, el síndrome de Estocolmo como mecanismo de defensa para no perder la cordura y sobrevivir a meses y meses de invierno. Aquí van algunas ¿ventajas? Del invierno sueco:

1.Sabes qué ropa necesitas
En un día de invierno cualquiera en España es imprescindible consultar el parte meteorológico para saber qué te espera cuando salgas a la calle. El invierno en España es muy variable: tan pronto tienes cinco bajo cero y nieve como doce grados y un sol de justicia. Si no sales a la calle preparado corres el riesgo de pelarte de frío o de asarte. En Suecia no tienes ese problema: necesitas salir casi con escafandra. Bufanda, gorro, guantes, seguro que aciertas. Porque da igual que haga veinte bajo cero, doce bajo cero o cinco bajo cero.

2.No llueve, nieva
Parece una tontería, ¿verdad? Para nada, es una maravilla. Porque no hay nada peor que soportar días y días de lluvia. Con temperaturas superiores a cero grados si precipita algo será lluvia, con lo que necesitarás llevar paraguas. Y como sople viento con ganas por mucho paraguas que lleves llegarás a casa calado. ¡En Suecia no tienes ese problema! Como en invierno la temperatura siempre está en negativos, todo lo que caiga del cielo será nieve, con la ventaja de que la nieve no cala. No señor, la nieve no cala. Con que lleves un abrigo medio decente, al llegar a tu casa lo único que tienes que hacer es sacudirte la nieve del abrigo y dejarlo un rato en la percha. Y no necesitas paraguas: gorro, guantes y bufanda bastan para enfrentarse a cualquier tormenta de nieve y salir victorioso

3.Puedes andar por sitios insospechados
Cuando aprieta el frío de verdad, nada mejor que darse un garbeo por el lago. Sí, sí: por el lago. En los meses más duros del invierno los lagos se convierten en una especie de parque de atracciones, con gente patinando, paseando, jugando… Increíble, vamos. La experiencia de atravesar Estocolmo de parte a parte, moverse de isla a isla sin pisar un puente es increíble. Claro que también conviene dejar que los suecos vayan primero, que saben por dónde pisar, no sea que te confíes, no haga frío suficiente como para que la capa de hielo pueda sostener tu peso y tengamos un disgusto.

4.Los peatones son los amos
Cuando la nieve inunda Estocolmo, la conducción se complica. Al coger el coche hay que ir con precaución, no hace falta conducir pisando huevos pero sí que es imprescindible poner mucha atención para no salirte de las rodadas, porque en cuanto las ruedas salgan del camino establecido y pisen nieve el coche se convierte en una bola de pinball sin control. Si a esto le añades una nevada la cosa se pone aún más interesante, porque tu visibilidad se reduce a blanco: carretera blanca, aceras blancas, cielo blanco… Así que la única forma de llegar al trabajo sin llevarte a nadie por delante es pisar el freno cada vez que veas a un peatón a menos de tres metros de tu vehículo. Consecuencia: los peatones mandan.

5.Si tienes terraza no necesitas congelador
¿Que vas a dar una fiesta en tu casa, quieres invitar a 30 personas y tienes un frigorífico y un congelador tamaño David el Gnomo? ¡No pasa nada, es invierno y estás en Suecia! Con tu terraza a bajo cero puedes guardar litros y litros de bebidas y conservarlas a su temperatura óptima de consumición. Sólo tendrás que echar un ojo a las cervezas de vez en cuando si hace mucho frío, porque a lo mejor se te congelan y revientan. Pero quitando ese problemilla, todo son ventajas. Porque además conseguirás evitar el efecto secundario de almacenar la bebida en el frigorífico: que tu cocina se convierta inevitablemente en la “sala VIP” de la fiesta y termines con más gente en tu cocina que en tu salón (y esto te pasará aunque tengas una cocina de tres metros cuadrados y un salón de treinta).

6.Se ha implantado la costumbre de descalzarse al entrar a una casa
Descalzarse al entrar a una vivienda es un avance social tremendo, y se lo tenemos que agradecer al invierno, al hielo y a la nieve. Con esta costumbre implantada en Suecia todo el mundo se descalza al entrar a una vivienda, incluso los propietarios, para no dejarte el suelo hecho unos zorros. Gracias a esta costumbre es mucho mas higiénico simplemente estar en tu casa, tardas mucho menos en limpiar el suelo y sabes en todo momento dónde has dejado los zapatos: en la entrada.

7.Puedes practicar deportes de invierno en cualquier parte
Si te gustan los deportes de invierno, que no es mi caso porque soy un cero a la izquierda en esas cosas, entonces Suecia es tu país. Aquí puedes hasta hacer esquí de fondo para ir al supermercado. Podría decirse que los suecos necesitan nieve para superar el invierno, porque se volverían locos si no pudieran practicar sus deportes favoritos. Un ejemplo: este invierno fue bastante suave, ha nevado muy poco y los suecos se quejaban del tiempo… ¡pero en esta ocasión se quejaban porque no hacía frío ni nevaba lo suficiente! Si es que como dijo aquel “nunca nieva a gusto de todos”

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