El tema de las diferencias culturales es recurrente en este blog. El choque entre la cultura sueca y la cultura española puede dar lugar a malentendidos varios, malentendidos que en un entorno casual no importarían demasiado pero que en un entorno laboral pueden tener consecuencias graves. El último post sobre la concepción de lo que es buen y mal feedback es buen ejemplo de ello, y este post ahonda en esa idea. Los silencios son interpretados de forma muy distinta por suecos y españoles, su significado varía de una cultura a otra y si no se presta atención a este detalle las consecuencias pueden ser muy negativas.
¿Cómo se entienden los silencios en la cultura española en un entorno laboral?
Fácil, un silencio es interpretado como “OK, todo va bien”. Una reunión de trabajo en España siempre es algo movida, con gente hablando constantemente lanzando ideas al aire, tratando de refutar ideas de compañeros y aportando datos y datos. Un sueco participando por primera vez en una reunión sólo con españoles se quedaría callado en un rincón presenciando el guirigay que se forma antes sus ojos, no abriría la boca porque es educado y espera su turno (que es cuando los demás dejan de hablar, pero como siempre va a haber alguien hablando no tendrá suerte el chico) y se quedaría acojonado por el volumen y la intensidad del debate que a veces roza la descalificación personal.
En este entorno, los silencios se utilizan generalmente como punto de inflexión entre un elemento del debate y otro, para ratificar que todo va como es debido. Es habitual que el jefe pregunte algo como “¿Qué, chicos, cómo lo veis?¿Alguna pega?” Con lo que los silencios son interpretados como afirmaciones, sirven para dar el consentimiento tácito para continuar porque el punto tratado está visto para sentencia. En otras palabras, los silencios tienen una connotación generalmente positiva.
¿Qué ocurre en Suecia?
Como no podía ser de otra forma, los silencios se interpretan justo al revés. Creo que he dejado bastante claro el carácter sueco estándar: evitar confrontaciones, buscar consenso, respetar a los demás con educación extrema, no decir una palabra más alta que otra… Vamos, emocionalmente distante y diametralmente opuesto al carácter de un español cualquiera. En este país donde la némesis de cualquier jefe es tener que lidiar con un conflicto, donde tu supervisor es demasiado educado para decirte que has metido la pata, donde el simple hecho de pensar que un compañero lo está haciendo mal es casi vergonzoso, está claro que el silencio es interpretado como algo negativo.
De hecho, en el entorno laboral sueco no hay nada peor que los silencios. Si estás en una reunión presentando tus conclusiones y sólo consigues silencios, algo has hecho terriblemente mal y todos se han dado cuenta. Si después de una presentación sueltas el “¿Alguna pregunta?” y nadie dice nada, has metido la pata big time. Los suecos son tan educados que prefieren evitar comunicarte tus fallos esperando que el silencio sepulcral te sirva de aviso y de correctivo. Claro que si eres español lo interpretas como “todo va bien”. Vamos, lo interpretas justo al revés. Y lo peor es el efecto cascada: en cada reunión las caras serán más serias y los silencios más sepulcrales, el español cada vez se irá con mejor feeling pensando que cada vez deja a los jefes más impresionados con su trabajo hasta que un buen día termina con el contrato rescindido.
El español en cuestión, lógicamente, irá entre indignado y decepcionado a pedirle cuentas al jefe… y se topará de bruces con un silencio sepulcral.
Shocks culturales de un español en Estocolmo: Vivir en Suecia - trabajar en Suecia - Ligar en Suecia
Mostrando entradas con la etiqueta cultura empresarial sueca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cultura empresarial sueca. Mostrar todas las entradas
viernes, 20 de enero de 2012
Trabajando en Suecia: los silencios y su significado
lunes, 14 de noviembre de 2011
Las entrevistas de trabajo en Suecia y Estocolmo
Uno de los mayores shocks que puede tener un español en Suecia es durante una entrevista de trabajo. Si no sabes cómo va la cosa, probablemente el formato de la entrevista te coja con el pie cambiado y termines por hacer o decir cosas de las que te arrepentirás más adelante.
En Suecia se cuida mucho el entorno laboral, procurando que los empleados gocen de ventajas que en países como España pueden ser impensables: seguro médico y dental gratis, una asignación fija para practicar deporte y gastos en artículos deportivos, masajes, posibilidad real de trabajar algunos días desde casa… Esta concepción agradable y amistosa del mercado laboral se extiende a las entrevistas de trabajo y choca frontalmente con el formato español, mucho más agresivo.
¿Qué hable de mi? Así, de buenas?
El peligro estriba, por tanto, en que una entrevista de trabajo en Suecia puede parecer mucho más informal de lo habitual. Seguramente durante los primeros quince minutos de la entrevista tendrás que hablar de quién eres, de tu pasado, tus hobbies… Si en España te hacen este tipo de preguntas estarás a la defensiva, esperando en cualquier momento una pregunta trampa donde el entrevistador se abalance sobre ti a sacar los trapos más oscuros de tu pasado. Aquí no tienes que preocuparte por eso; conocer a la gente es parte de la entrevista laboral y el personal de recursos humanos valora mucho el tipo de respuestas que se den en esta sección, por lo que mi consejo es: ¡no te cortes! Habla con confianza de quién eres y de lo que te gusta hacer, de tus sueños, tus hobbies y tus aspiraciones.
El grupo es lo primero
Culturalmente Suecia es un país poco individualista, y eso se refleja tanto en la cultura empresarial como en el perfil de trabajador tipo. En Suecia es mucho más importante la contribución que puedas realizar al grupo que tus logros individuales. Ser capaz de trabajar en equipo tiene una importancia capital, y un excesivo individualismo puede ser razón suficiente para ser rechazado. Esto contrasta mucho con España donde los logros individuales tienen un valor muy importante y no el rol secundario que tienen en Suecia.
¡Cuidado, sigue siendo una entrevista de trabajo!
Como este formato de entrevista no es el tercer grado al que estás acostumbrado corres el riesgo de relajarte demasiado. No olvides que estás en una entrevista de trabajo, por lo que las reglas de juego básicas siguen en pie: tienes que mostrar interés por la compañía, dar lo mejor de ti mismo y demostrar tu conocimiento sobre la empresa. En definitiva, tienes que hacer ver que eres el candidato idóneo para el puesto. Un Español puede bajar demasiado la guardia y terminar diciendo algo que termine por completo con la posibilidad de conseguir el trabajo.
No saques tú el tema del salario
A menos que el la oferta de trabajo esté 100% relacionada con ventas, no es recomendable ser el que empiece hablar del salario. En Suecia está muy mal visto, probablemente porque se da por sentado que cualquier empresa va a ofrecer un salario muy decente, acorde con las responsabilidades del puesto de trabajo. Es totalmente correcto preguntar por la posibilidad de una revisión de contrato más adelante si se cumplen los objetivos o si contribuyes de forma sobresaliente a los resultados de la empresa, pero no negocies tu salario a menos que sepas que te necesitan a ti y solamente a ti. Si lo haces estás dejando ver que tu única motivación es el dinero, con lo que el personal de recursos humanos te colocará automáticamente en la casilla de los individualistas/egoístas, y como ya he explicado más arriba eso es lo peor que puede pasarte en una entrevista laboral en Suecia.
De cualquier modo, una entrevista de trabajo es una entrevista de trabajo. En España, en Suecia y en la cochinchina. Por eso una vez que conoces la cultura del país donde vives probablemente el mejor consejo que te pueda dar es el suguiente: confía en tu sentido común.
En Suecia se cuida mucho el entorno laboral, procurando que los empleados gocen de ventajas que en países como España pueden ser impensables: seguro médico y dental gratis, una asignación fija para practicar deporte y gastos en artículos deportivos, masajes, posibilidad real de trabajar algunos días desde casa… Esta concepción agradable y amistosa del mercado laboral se extiende a las entrevistas de trabajo y choca frontalmente con el formato español, mucho más agresivo.
¿Qué hable de mi? Así, de buenas?
El peligro estriba, por tanto, en que una entrevista de trabajo en Suecia puede parecer mucho más informal de lo habitual. Seguramente durante los primeros quince minutos de la entrevista tendrás que hablar de quién eres, de tu pasado, tus hobbies… Si en España te hacen este tipo de preguntas estarás a la defensiva, esperando en cualquier momento una pregunta trampa donde el entrevistador se abalance sobre ti a sacar los trapos más oscuros de tu pasado. Aquí no tienes que preocuparte por eso; conocer a la gente es parte de la entrevista laboral y el personal de recursos humanos valora mucho el tipo de respuestas que se den en esta sección, por lo que mi consejo es: ¡no te cortes! Habla con confianza de quién eres y de lo que te gusta hacer, de tus sueños, tus hobbies y tus aspiraciones.
El grupo es lo primero
Culturalmente Suecia es un país poco individualista, y eso se refleja tanto en la cultura empresarial como en el perfil de trabajador tipo. En Suecia es mucho más importante la contribución que puedas realizar al grupo que tus logros individuales. Ser capaz de trabajar en equipo tiene una importancia capital, y un excesivo individualismo puede ser razón suficiente para ser rechazado. Esto contrasta mucho con España donde los logros individuales tienen un valor muy importante y no el rol secundario que tienen en Suecia.
¡Cuidado, sigue siendo una entrevista de trabajo!
Como este formato de entrevista no es el tercer grado al que estás acostumbrado corres el riesgo de relajarte demasiado. No olvides que estás en una entrevista de trabajo, por lo que las reglas de juego básicas siguen en pie: tienes que mostrar interés por la compañía, dar lo mejor de ti mismo y demostrar tu conocimiento sobre la empresa. En definitiva, tienes que hacer ver que eres el candidato idóneo para el puesto. Un Español puede bajar demasiado la guardia y terminar diciendo algo que termine por completo con la posibilidad de conseguir el trabajo.
No saques tú el tema del salario
A menos que el la oferta de trabajo esté 100% relacionada con ventas, no es recomendable ser el que empiece hablar del salario. En Suecia está muy mal visto, probablemente porque se da por sentado que cualquier empresa va a ofrecer un salario muy decente, acorde con las responsabilidades del puesto de trabajo. Es totalmente correcto preguntar por la posibilidad de una revisión de contrato más adelante si se cumplen los objetivos o si contribuyes de forma sobresaliente a los resultados de la empresa, pero no negocies tu salario a menos que sepas que te necesitan a ti y solamente a ti. Si lo haces estás dejando ver que tu única motivación es el dinero, con lo que el personal de recursos humanos te colocará automáticamente en la casilla de los individualistas/egoístas, y como ya he explicado más arriba eso es lo peor que puede pasarte en una entrevista laboral en Suecia.
De cualquier modo, una entrevista de trabajo es una entrevista de trabajo. En España, en Suecia y en la cochinchina. Por eso una vez que conoces la cultura del país donde vives probablemente el mejor consejo que te pueda dar es el suguiente: confía en tu sentido común.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Shock cultural: El café y la fika
Probablemente sabes que en Suecia hace frío, mucho frío. Los inviernos son largos, oscuros y gélidos, y tradicionalmente los suecos han intentado hacer frente a este clima tan desagradable y calentar su organismo de diversas formas: dándole a la sauna casi a diario, ingiriendo cantidades ingentes de alcohol, comiendo golosinas como si las fueran a prohibir y/o bebiendo café sin parar. Estas medidas tienen diversos efectos colaterales:
Descafei…qué?
Conviene recordar que Suecia es el segundo país que más café consume por habitante, detrás de Finlandia. La media son cuatro tazas de café al día, y no estoy hablando de descafeinado. Aquí los cafés se beben con cafeína, si pides descafeinado lo normal es que te miren como a un bicho raro. En Suecia casi no existe el café descafeinado, para un sueco beber descafeinado sería como pedirse un BigMac sin carne.
Repito: cuatro tazas de café al día de media, contando niños y ancianos. En realidad, cualquiera que trabaje en una oficina beberá entre seis y ocho cafés al día, una salvajada. Para un español esto son cifras inalcanzables, al cuarto café estaríamos en una cama de hospital con una taquicardia de caballo. Un problema adicional para un extranjero es que la vida empresarial gira en torno a la máquina de cafés. Ir a por café es la excusa perfecta para una reunión de entre cinco y diez minutos donde se intercambien ideas y pareceres y se hace team-building. Tu problema como español es que no puedes seguir el ritmo, y tal vez te ven como un antisocial y un bicho raro por no beber café
El café, parte central de la vida empresarial
En el caso del café su importancia cultural y empresarial se ha visto reforzada por la “merienda”, más conocida como fika. Por si estas visitas a la máquina de cafés no fueran suficiente, los suecos gustan de celebrar fikas de cuando en cuando, meriendas donde se bebe café acompañado de bollería variada (cinnamon rolls, conocidos coloquialmente como fikabrod o pan de fika). Lo habitual es que haya por lo menos una fika por semana, pudiendo haber hasta una al día, donde se habla sobre el devenir de la empresa de una forma más coloquial y se aprovecha para relajarse un poco y estrechar lazos con tus compañeros de trabajo. La fika es uno de esos escasos momentos en los que los suecos socializan a gusto, probablemente porque incluyen dos cosas que les pirran: café y dulces.
Mi consejo: si eres como yo y no te gusta demasiado el café (ni el té), procura acompañar a tus compañeros de trabajo a por café cada vez que te pregunten. Puedes limitarte a coger un vaso de agua, un chocolate caliente de la máquina, o hacerte un té si lo prefieres. Pero no te cierres en redondo. Otro aspecto diferencial de la cultura del trabajo en Suecia es que el grupo importa más que el individuo: tus jefes y compañeros apreciarán más tu trabajo si haces equipo que si estás sentado trabajando de sol a sol sin levantar la vista de tu monitor.
- las saunas combinadas con el frío exfolian de maravilla y convierten la epidermis de suecos y suecas en pura y perfecta porcelana
- la ingesta de alcohol ocasiona problemas de salud, transtornos de comportamiento y termina siendo un problema de salud pública que obliga al estado a intervenir (Systembolaget)
- el azúcar de las golosinas tendría que convertir a las suecas en gorditas con pinta de zampabollos, sin embargo conservan una figura de escándalo, no se cómo ni por qué
- el café te pone como una moto y se convierte en una adicción: cada vez necesitas consumir más para que la cafeína te proporcione el chute de energía extra que buscas
Descafei…qué?
Conviene recordar que Suecia es el segundo país que más café consume por habitante, detrás de Finlandia. La media son cuatro tazas de café al día, y no estoy hablando de descafeinado. Aquí los cafés se beben con cafeína, si pides descafeinado lo normal es que te miren como a un bicho raro. En Suecia casi no existe el café descafeinado, para un sueco beber descafeinado sería como pedirse un BigMac sin carne.
Repito: cuatro tazas de café al día de media, contando niños y ancianos. En realidad, cualquiera que trabaje en una oficina beberá entre seis y ocho cafés al día, una salvajada. Para un español esto son cifras inalcanzables, al cuarto café estaríamos en una cama de hospital con una taquicardia de caballo. Un problema adicional para un extranjero es que la vida empresarial gira en torno a la máquina de cafés. Ir a por café es la excusa perfecta para una reunión de entre cinco y diez minutos donde se intercambien ideas y pareceres y se hace team-building. Tu problema como español es que no puedes seguir el ritmo, y tal vez te ven como un antisocial y un bicho raro por no beber café
El café, parte central de la vida empresarial
En el caso del café su importancia cultural y empresarial se ha visto reforzada por la “merienda”, más conocida como fika. Por si estas visitas a la máquina de cafés no fueran suficiente, los suecos gustan de celebrar fikas de cuando en cuando, meriendas donde se bebe café acompañado de bollería variada (cinnamon rolls, conocidos coloquialmente como fikabrod o pan de fika). Lo habitual es que haya por lo menos una fika por semana, pudiendo haber hasta una al día, donde se habla sobre el devenir de la empresa de una forma más coloquial y se aprovecha para relajarse un poco y estrechar lazos con tus compañeros de trabajo. La fika es uno de esos escasos momentos en los que los suecos socializan a gusto, probablemente porque incluyen dos cosas que les pirran: café y dulces.
Mi consejo: si eres como yo y no te gusta demasiado el café (ni el té), procura acompañar a tus compañeros de trabajo a por café cada vez que te pregunten. Puedes limitarte a coger un vaso de agua, un chocolate caliente de la máquina, o hacerte un té si lo prefieres. Pero no te cierres en redondo. Otro aspecto diferencial de la cultura del trabajo en Suecia es que el grupo importa más que el individuo: tus jefes y compañeros apreciarán más tu trabajo si haces equipo que si estás sentado trabajando de sol a sol sin levantar la vista de tu monitor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)