jueves, 13 de octubre de 2011

Stockholm Beer and Whisky Festival

Aprovechando que el termómetro todavía marca temperaturas positivas, me saqué una entrada para el Stockholm Beer and Whisky Festival, uno de los eventos más atractivos de la temporada a pesar de garantizar un ratio hombres:mujeres de 20 a 1. Mis amigos y yo conseguimos los tickets a mitad de precio, así que por sólo 100 SEK se nos abrieron las puertas a un mundo maravilloso lleno de cervezas exóticas y whiskys de precios estratosféricos.

La organización, de diez
Si hay algo en lo que destacan los suecos es en planificación y disciplina. El recinto del festival (Nackastrandmassan, una antigua fábrica reconvertida a centro de exposiciones) tenía el tamaño adecuado para a afluencia de público, la cantidad de stands garantizaba que una vez dentro no hubiera casi que hacer cola para beberse una cerveza, los baños presentaban un estado admirable tras horas y horas de servicio, los puestos de comida funcionaban a la perfección… Todo perfecto, o casi perfecto. El único fallo es que sólo se podían pagar las consumiciones en metálico, y aunque cada cerveza costaba sólo 20 SEK la cosa podía salirse de madre, por lo que hubiera estado genial contar con un cajero automático dentro del recinto.

Además, las autoridades locales sabían que este festival movería a mucha gente, por lo que no escatimaron esfuerzos en hacer que los trayectos de ida y vuelta fueran lo más agradebles y cortos posible: aumentaron por tres la frecuencia de los autobuses urbanos que llevaban a Nacka Strand, con lo que llegar desde el centro hasta el festival de whisky y cerveza costaba sólo 15 minutos de tu tiempo y tener el abono de transportes. Sin duda, una de las formas más eficientes de fomentar el transporte público es garantizar que llegarás del punto A al punto B en el tiempo deseado, sin importar que esa semana haya un festival de whisky y cerveza, una maratón o un desfile de carrozas.

Las cervezas
El punto fuerte del festival fue la variedad y calidad de las cervezas. Destilerías de todas partes de Europa competían en distintos formatos por ser la mejor cerveza del lugar y garantizar así que la gente consumiera su cerveza antes que la de los competidores, ya que las cervezas galardonadas llevaban una medallita para identificarlas.

Se podían encontrar desde las típicas Carlsberg o Coronita (Corona fuera de España) hasta cervezas producidas el por menor en destilerías naturales y caseras, pasando por weissbier como Paulaner, ales como Brooklyn, o cervezas 100% suecas como las producidas por Gotlands Bryggeri. 50 Stands ofreciendo entre 5 y 15 variedades de cerveza cada uno, a 20 SEK por caña (vaso de 15 cl.) Como era físicamente imposible probar todas las cervezas, hicimos el “guiri”: ir sólo a por las que habían ganado medalla de oro o de plata en su categoría, para probar las mejores de cada tipo. Al final, 9 cañas en 6 horas, que no está nada mal.

Los whiskys y demás bebidas
La variedad de whisky también era alucinante, aunque lo verdaderamente alucinante era el precio de algunos, con hasta 250 SEK por cl (chupito de whisky, 100 euros). Mis amigos y yo no teníamos ni el presupuesto ni el conocimiento suficiente para consumir whisky a tutiplén, así que decidimos enfocarnos 100% en las cervezas. A pesar de los precios estratosféricos la gente le daba bien a estas bebidas, sin ningún complejo vaya.

La comida
En estos sitios no basta con beber, si tu idea es estar degustando bebidas de las 15:00 a las 21:00 necesitas que alguien te suministre nutrientes de verdad para evitar acabar como una cuba. La comida que se vendía era ligeramente carilla, pero no estaba mal. Yo me decanté por algo exótico: kebab de reno. Me gusta la carne de reno, me gustan los kebabs… así que tenía curiosidad por probar este plato tan exótico. 80 SEK más tarde era el flamante poseedor de un delicioso kebab de reno, del que no dejé ni el pan de pita.

En resumen, si tenéis pensado visitar Estocolmo algún año a finales de septiembre o principios de octubre, no dejéis de visitar el Stockholm Beer and Whisky Festival. Merece la pena, sobre todo sabiendo cómo las gastan los suecos habitualmente en lo que a beber alcohol se refiere (ver post sobre Systembolaget).

lunes, 10 de octubre de 2011

Comprar alcohol en Suecia - El Systembolaget

Probablemente una de las situaciones más chocantes para un español recién llegado a Suecia sea la escasa oferta de bebidas alcohólicas en supermercados y tiendas de conveniencia. Lo único que el sufrido expatriado encontrará serán cervezas aguadas y sidras. ¿Cuál es el motivo? Muy sencillo: la venta de alcohol es un monopolio controlado por el gobierno, de forma que las bebidas que contengan más de 3.5 grados de alcohol sólo se podrán vender en la red de tiendas conocidas como Systembolaget.


¿Un monopolio en la UE? Justificación sueca del Systembolaget
Una de las normas básicas que todos los países que integran la Unión Europea tienen que cumplir es privatizar en la medida de lo posible empresas públicas que se encuentren en situación de monopolio. Eso es lo que ocurrió por ejemplo con Iberia o Telefónica. Liberalizar el mercado y permitir la entrada de competidores es casi el requisito mínimo exigible, como el caso de Correos o, en un futuro, Renfe. ¿Entonces cómo es posible que las autoridades europeas hayan permitido a Suecia mantener un monopolio tan evidente como el Systembolaget?

El argumento que los dirigentes suecos esgrimieron es “motivo de salud pública”. Hablando en plata, según los eurodiputados suecos si el gobierno no regulase el consumo de bebidas alcohólicas limitando y controlando su venta muchos suecos beberían alcohol hasta morir. Muy fuerte. La reacción lógica ante semenjante afirmación sería un “¿pero éste qué se ha fumado?; en cambio las autoridades europeas se tragaron el argumento sin rechistar. Lo más chocante de la situación es que muchos suecos con los que he hablado del tema en Estocolmo están totalmente a favor del Systembolaget y afiran que ese argumento es cierto. Los suecos parecen haber interiorizado que sin Systembolaget la sociedad se colapsaría entre suicidios, agresiones, revueltas y muertes por alcoholismo. ¿Lavado de cerebro o realidad? 

Mis experiencias con Systembolaget
Acostumbrado a la forma de comprar y consumir alcohol en España, a los precios y a la disponibilidad de estas bebidas en la Península Ibérica, a la cultura de la caña y las tapas... el Systembolaget fue todo un shock:
  1. Horarios de risa. Me costó horrores interiorizar que tenía que comprar el alcohol entre semana. Una forma muy eficiente de controlar el consumo de alcohol es limitar los horarios de apertura, por lo que los Systembolaget sólo abren de 10:00 a 18:00 entre semana y de 10:00 a 15:00 los sábados. Esto da lugar a situaciones demenciales como soportar colas estratosféricas a partir de las 17:00 del viernes, hasta el punto de que la gente tiene que hacer cola en la calle hasta para entrar a los establecimientos porque dentro no cabe un alfiler. ¿Y qué pasa si el domingo por la mañana decides invitar a algunos amigos a cenar y regar la comida con un buen tinto? Pues que o lo tienes comprado de antemano, o te aguantas
  2. Precios de escándalo. Evidentemente, no me refiero a chollazos sino a todo lo contrario. Al ser un monopolio al uso y limitar la oferta, los precios pueden subir y la gente seguirá comprando. Es microeconomía 1.01: si la demanda permanece constante y la oferta disminuye, los clientes estarán forzados (y dispuestos) a pagar más para adquirir ese bien. Además el gobierno fríe a impuestos al alcohol para reforzar su lucha contra la alcoholemia. Este impuesto es directamente proporcional a la cantidad de alcohol que contiene una bebida, no al precio original o a la calidad de la misma. La pequeña ventaja de este sistema es que se favorece el consumo de bebidas de mayor calidad. Ejemplo: brick de cumbre de gredos (1 litro) por 50 SEK, o coronas suecas (¡¡¡ 6 euros!!!!), botella de rioja reserva (75cl) por 80-120 SEK. No obstante el impuesto parece tener sus fallos; el otro día fui a comprar whisky para una fiesta, y cogí una botella de ballantines por 250 SEK. Cuando iba de camino a la caja pasé por la sección del ron, y vi que la botella de Matusalem 7 años cosaba… 250 SEK. ¿Grados? Los mismos. ¿Calidad? Infinitamente superior el Matusalem, comparable a un buen Cardhu.
  3. Oferta ridícula. Por si la limitación de horarios de apertura y los precios no fueran motivos suficientes para odiar este sistema, encima tenemos un catálogo de productos discutible. Hay pocos vinos españoles en comparación con vinos franceses e italianos, no hay marcas de whisky magníficas como Cutty Shark, los licores y digestivos casi brillan por su ausencia, la selección de cervezas podría incluir otras marcas europeas, no tienen Lambrusco ni cuaquier vino frizzante que le sustituya.

Una reflexión final

Siempre que sale el tema Systembolaget, les hago la misma pregunta a mis amigos suecos: ¿Si la justificación para mantener este sistema es que algunos beberían hasta morir, no sería mejor liberalizar la venta de alcohol y que esos individuos beban, pasen a mejor vida y dejar al resto un servicio liberalizado más? Las respuestas que obtengo siempre son variaciones más o menos ingeniosas de “me voy por las ramas que no quiero retratarme respondiéndote”.

martes, 5 de abril de 2011

Managing Marketing Processes

La asignatura Managing Marketing Processes fue la primera "business 100%", donde los conocimientos adquiridos en una ingeniería (cálculo, etc) no son tan útiles. Contrariamente a lo que mucha gente pueda pensar, el márketing no se limita a la publicidad ni a las relaciones públicas; el márketing cubre prácticamente todas las áreas que estudian cómo hacer que tu empresa venda más y mejor. En resumen: hay mas substancia de lo que parece.

En este curso aprendimos a utilizar diversos modelos para analizar la competitividad propia y la influencia de todo lo que rodea a la empresa en sus resultados presentes y futuros. Modelos como PESTEL o Porter's 5 Forces pasarían a formar parte de nuestro vocabulario. Algo de agradecer en la asignatura es que se intentara utilizar casos para hacer que el aprendizaje fuera más práctico, porque el secreto de estos modelos no consiste en conocerlos, sino en aplicarlos correctamente. Esta parte más estratégica del márketing requiere un análisis concienzudo de diversas variables para poder asesorar con exactitud qué dirección debe tomar una empresa. El examen final, diseñar la estrategia de márketing para una empresa que compite en un sector muy complejo, fue un buen colofón para el curso. Sin duda aprendimos lo útiles que son los casos prácticos elaborados por la Harvard Business School.

Algo que no me gustó de la asignatura fue el abuso del Power Point por parte del profesor. Las presentaciones pueden ser una herramienta muy útil para transmitir un mensaje, pero también pueden convertir una asignatura en un tostón. En esta ocasión, las presentaciones hicieron la asignatura casi infumable: 70 "slides" por día son demasiadas, y denotan o falta de preparación por parte del profesor o escasa capacidad de síntesis. Hoy en día es una enfermedad que se está extendiendo cada vez más entre el profesorado, no sólo a nivel universitario sino también en los colegios. Adaptarse a las nuevas tecnologías es positivo, pero dejar el Power Point en manos de novatos es más peligroso que poner a un mono a jugar con dinamita.

Lo que sí aprendí en esta asignatura es cómo utilizar todos los recursos de la librería de la Stockholm School of Economics. Puede parecer una tontería, pero ser capaz de buscar (y encontrar) referencias en bases de datos online y saber cómo manejar el programa para exportar las referencias en estilo Harvard directamente al documento de Word puede reducir el tiempo que se tarda en terminar un trabajo a la mitad.

En definitiva, la asignatura de Márketing fue una buena introducción a la parte más abstracta de la carrera, donde las matemáticas no son tan importantes. La pega: el profesor tendría que haber estado un poco más a la altura. Al final obtuve una A en el examen final y una B en el global de la asignatura. No está mal, aunque el resultado fue bastante inesperado, por corto.

sábado, 19 de marzo de 2011

Using Accounting Reports

Una de las principales responsabilidades de cualquier manager es ser capaz de extraer la información deseada mirando las cuentas de una compañía. Contabilidad, o Using Accounting Reports es la asignatura base para poder entender conceptos como el Net Present Value, saber interpretar una hoja de balance o ser capaz de determinar cual es la mejor inversión.

Esta asignatura además sirve de soporte para otras asignaturas que tendremos más adelane en el máster, la mayoría de ellas relacionadas con economía pura y dura. Requiere ser capaz de desenvolverse bien con problemas numéricos así como con problemas más teóricos o conceptuales. No basta con saber calcular, es necesario los resultados que obtenemos, y qué indica por ejemplo que el flujo de caja sea negativo, o por qué un bien determinado se amortiza linearmente.

La primera parte de la asignatura consiste en familiarizarnos con los tres estados contables principales, saber calcularlos así como interpretarlos: el balance general, el estado de resultados y el flujo de caja. A pesar de necesitar realizar cálculos, el objetivo de esta primera parte de la asignatura es comprender la relación entre los tres estados contables, qué significan cada uno de sus apartados y cómo intuir la salud de una compañía o incluso a qué se dedica sólo mirando sus estados contables.

La segunda parte de la asignatura se centra también en los tres estados contables, pero en este caso el análisis es más práctico que conceptual: calculadora en mano, responder todo tipo de preguntas relacionadas con los estados contables. Mucha gente puede pensar que siendo manager deberías tener a alguien que se ocupe de la contabilidad. Aunque eso es cierto, no siempre puedes depender de alguien, y puede ser necesario tomar decisiones inmediatamente; sin nociones de contabilidad eso no sería posible.

La última parte de la asignatura se centra más en el concepto de Management Accounting: cómo decidir qué inversiones son más rentables, cómo evaluar debidamente los gastos de la empresa y distribuir los costes de la forma más inteligente posible. Sin duda, la parte más práctica. Estas nociones son algo que un ejecutivo necesita utilizar casi a diario.

Igual que en el caso de Microeconomics for Managers, el examen me salió a pedir de boca. El hecho de necesitar la calculadora sin duda influyó, ya que los números se me dan especialmente bien. Resultado: en las seis preguntas del examen obtuve o "2" o "3", que equivalen a notable y sobresaliente. Por cierto, que uno de los problemas de esta universidad es que necesitan unificar los criterios de los profesores en lo que a notas se refiere, que cada uno utiliza la escala que le da la gana!

lunes, 14 de marzo de 2011

Microeconomics for Managers

He decidido retomar el blog revisando las asignaturas cursadas una a una, con posts ligeramente más cortos pero más detallados. Seguramente el formato sea el mismo hasta que de cuenta de todo el MBA. La primera asignatura por orden de aparición es: Microeconomics for Managers!

La traducción más o menos literal supongo que es "Microeconomía para Directivos". Al ser una de las primeras asignaturas del máster no era demasiado compleja, y menos para un ingeniero. El temario consta de tres partes:
  1. La primera parte es una extensa introducción sobre conceptos básicos como la función de utilidad, suministro y demanda, la función demanda del mercado, elasticidad de demanda, productividad, maximización de beneficio, cantidad óptima de producción...
  2. A continuación pasamos a estudiar diferentes estructuras de mercado (monopolio, oligopolio y competición perfecta) y su efecto en las gráficas de supply & demand. 
  3. Finalmente nos centramos en Game Theory. Estudiar la evolución de una industria y de la propia compañía es importante, pero no hay que olvidar el papel que juegan los competidores. Dominar este concepto es un elemento clave para tomar decisiones estratégicas adecuadas
Para mí, la última parte fue la más interesante. Comprobar el efecto de distintos incentivos en las decisiones, la importancia de la información que conoces sobre el entorno y tus competidores, el papel decisivo que puede tener decidir entre mover primero o esperar a que el rival juegue sus cartas... Fue una especie de revelación: el mundo de los negocios se volvió más interesante, complicado... y divertido.

Cuando te encanta lo que haces los resultados suelen ser buenos; eso fue lo que ocurrió con el examen. Según palabras textuales del profesor, mi examen fue "casi perfecto".  Las preguntas fueron ligeramente más complicadas de  lo que esperaba en un principio ya que algunas hacían referencia a situaciones concretas, aunque eso hacía que el examen fuera aún más interesante. Por ejemplo, una pregunta hacía referencia al hundimiento del Vasa, la "joya de la corona" de la marina sueca que se hundió en 1628 después de escasos 500 metros navegando, y si la decisión de botar el barco tenía sentido desde el punto de vista económico.

Creo que este tipo de preguntas son las que deben realizarse en un examen en el que se pretende comprobar si vales para el mundo de los negocios: no se trata de saberse la teoría o de repetir fórmulas como un papagayo, sino de que cuando se te presente una situación complicada seas capaz de utilizar los conceptos que has aprendido para ofrecer la mejor solución posible. Sin duda, fue una buena manera de comenzar este MBA.
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