Probablemente una de las situaciones más chocantes para un español recién llegado a Suecia sea la escasa oferta de bebidas alcohólicas en supermercados y tiendas de conveniencia. Lo único que el sufrido expatriado encontrará serán cervezas aguadas y sidras. ¿Cuál es el motivo? Muy sencillo: la venta de alcohol es un monopolio controlado por el gobierno, de forma que las bebidas que contengan más de 3.5 grados de alcohol sólo se podrán vender en la red de tiendas conocidas como Systembolaget.
¿Un monopolio en la UE? Justificación sueca del Systembolaget
Una de las normas básicas que todos los países que integran la Unión Europea tienen que cumplir es privatizar en la medida de lo posible empresas públicas que se encuentren en situación de monopolio. Eso es lo que ocurrió por ejemplo con Iberia o Telefónica. Liberalizar el mercado y permitir la entrada de competidores es casi el requisito mínimo exigible, como el caso de Correos o, en un futuro, Renfe. ¿Entonces cómo es posible que las autoridades europeas hayan permitido a Suecia mantener un monopolio tan evidente como el Systembolaget?
El argumento que los dirigentes suecos esgrimieron es “motivo de salud pública”. Hablando en plata, según los eurodiputados suecos si el gobierno no regulase el consumo de bebidas alcohólicas limitando y controlando su venta muchos suecos beberían alcohol hasta morir. Muy fuerte. La reacción lógica ante semenjante afirmación sería un “¿pero éste qué se ha fumado?; en cambio las autoridades europeas se tragaron el argumento sin rechistar. Lo más chocante de la situación es que muchos suecos con los que he hablado del tema en Estocolmo están totalmente a favor del Systembolaget y afiran que ese argumento es cierto. Los suecos parecen haber interiorizado que sin Systembolaget la sociedad se colapsaría entre suicidios, agresiones, revueltas y muertes por alcoholismo. ¿Lavado de cerebro o realidad?
Una de las normas básicas que todos los países que integran la Unión Europea tienen que cumplir es privatizar en la medida de lo posible empresas públicas que se encuentren en situación de monopolio. Eso es lo que ocurrió por ejemplo con Iberia o Telefónica. Liberalizar el mercado y permitir la entrada de competidores es casi el requisito mínimo exigible, como el caso de Correos o, en un futuro, Renfe. ¿Entonces cómo es posible que las autoridades europeas hayan permitido a Suecia mantener un monopolio tan evidente como el Systembolaget?
El argumento que los dirigentes suecos esgrimieron es “motivo de salud pública”. Hablando en plata, según los eurodiputados suecos si el gobierno no regulase el consumo de bebidas alcohólicas limitando y controlando su venta muchos suecos beberían alcohol hasta morir. Muy fuerte. La reacción lógica ante semenjante afirmación sería un “¿pero éste qué se ha fumado?; en cambio las autoridades europeas se tragaron el argumento sin rechistar. Lo más chocante de la situación es que muchos suecos con los que he hablado del tema en Estocolmo están totalmente a favor del Systembolaget y afiran que ese argumento es cierto. Los suecos parecen haber interiorizado que sin Systembolaget la sociedad se colapsaría entre suicidios, agresiones, revueltas y muertes por alcoholismo. ¿Lavado de cerebro o realidad?
Mis experiencias con Systembolaget
Acostumbrado a la forma de comprar y consumir alcohol en España, a los precios y a la disponibilidad de estas bebidas en la Península Ibérica, a la cultura de la caña y las tapas... el Systembolaget fue todo un shock:
- Horarios de risa. Me costó horrores interiorizar que tenía que comprar el alcohol entre semana. Una forma muy eficiente de controlar el consumo de alcohol es limitar los horarios de apertura, por lo que los Systembolaget sólo abren de 10:00 a 18:00 entre semana y de 10:00 a 15:00 los sábados. Esto da lugar a situaciones demenciales como soportar colas estratosféricas a partir de las 17:00 del viernes, hasta el punto de que la gente tiene que hacer cola en la calle hasta para entrar a los establecimientos porque dentro no cabe un alfiler. ¿Y qué pasa si el domingo por la mañana decides invitar a algunos amigos a cenar y regar la comida con un buen tinto? Pues que o lo tienes comprado de antemano, o te aguantas
- Precios de escándalo. Evidentemente, no me refiero a chollazos sino a todo lo contrario. Al ser un monopolio al uso y limitar la oferta, los precios pueden subir y la gente seguirá comprando. Es microeconomía 1.01: si la demanda permanece constante y la oferta disminuye, los clientes estarán forzados (y dispuestos) a pagar más para adquirir ese bien. Además el gobierno fríe a impuestos al alcohol para reforzar su lucha contra la alcoholemia. Este impuesto es directamente proporcional a la cantidad de alcohol que contiene una bebida, no al precio original o a la calidad de la misma. La pequeña ventaja de este sistema es que se favorece el consumo de bebidas de mayor calidad. Ejemplo: brick de cumbre de gredos (1 litro) por 50 SEK, o coronas suecas (¡¡¡ 6 euros!!!!), botella de rioja reserva (75cl) por 80-120 SEK. No obstante el impuesto parece tener sus fallos; el otro día fui a comprar whisky para una fiesta, y cogí una botella de ballantines por 250 SEK. Cuando iba de camino a la caja pasé por la sección del ron, y vi que la botella de Matusalem 7 años cosaba… 250 SEK. ¿Grados? Los mismos. ¿Calidad? Infinitamente superior el Matusalem, comparable a un buen Cardhu.
- Oferta ridícula. Por si la limitación de horarios de apertura y los precios no fueran motivos suficientes para odiar este sistema, encima tenemos un catálogo de productos discutible. Hay pocos vinos españoles en comparación con vinos franceses e italianos, no hay marcas de whisky magníficas como Cutty Shark, los licores y digestivos casi brillan por su ausencia, la selección de cervezas podría incluir otras marcas europeas, no tienen Lambrusco ni cuaquier vino frizzante que le sustituya.
Una reflexión final
Siempre que sale el tema Systembolaget, les hago la misma pregunta a mis amigos suecos: ¿Si la justificación para mantener este sistema es que algunos beberían hasta morir, no sería mejor liberalizar la venta de alcohol y que esos individuos beban, pasen a mejor vida y dejar al resto un servicio liberalizado más? Las respuestas que obtengo siempre son variaciones más o menos ingeniosas de “me voy por las ramas que no quiero retratarme respondiéndote”.